sábado, agosto 23, 2008

CUANDO LA VOZ DE LA MEMORIA SE VA APAGANDO. En homenaje a Guillermo Galán Rodriguez


Jornaleros que habéis cobrado en plomo/sufrimientos, trabajos y dineros./Cuerpos de sometido y alto lomo;/jornaleros./Españoles que España habéis ganado/labrándola entre lluvias y entre soles./Rabadanes del hambre y el arado;/españoles./Esta España que, nunca satisfecha/de malograr la flor de la cizaña,/de una cosecha pasa a otra cosecha;/España…" (JORNALEROS – MIGUEL HERNÁNDEZ)

La inexorable ley de la vida va apagando las voces de la Memoria de aquellas personas, hombres y mujeres, que un día decidieron que su deber era empuñar las armas para defender la legalidad democrática republicana ante el atroz ataque del fascismo. Guillermo Galán Rodríguez fue uno de esos ciudadanos, Guillermo nos ha dejado a la edad de 99 años en su localidad natal de Sonseca (Toledo).

Le conocí tarde, tarde ya que su edad debía rondar los 90. Había vuelto de Catalunya, donde residió una buena parte de su vida después de su peregrinar por cárceles y campos de concentración. Supe, desde el primer momento que habíamos perdido el tiempo por no conocerle antes para que nos hubiera puesto al día de una vida intensa. Pude, no obstante, conversar con él (no todo lo que me hubiese gustado) pero lo suficiente como para notar el calado de sus historias.

No voy a hacer una biografía de Guillermo, entre otras cosas porque me faltan datos y porque creo que ya dejó algo escrito sobre su vida, pero en este modesto homenaje quiero dibujar algunos datos que el me contó.

Guillermo nació en la localidad toledana de Sonseca, a poco más de 30 kilómetros de la capital el 9 de febrero de 1909. Se tuvo que dedicar al pastoreo, ya que quedó huérfano de madre a la edad de 7 años, con una hermana mayor, María “La Pantalona”, que debió cuidar de él, de su padre, Luciano, y de dos hermanos más. En aquellos difíciles tiempos no era posible acceder aescuela, su hijo Martí me comentaba como tenía una gran avidez de leer, quería recuperar el tiempo, aquel período de su vida donde era imposible aprender a leer y escribir, donde las carencias eran tales que no había ni un lápiz ni papel donde hacer unos garabatos. Aquellas miserias que un día nuestro pueblo quiso liquidar apostando por un régimen republicano que en sus ideales llevaba la reforma educativa y agraria. En los años treinta marchó a Marruecos a cumplir el servicio militar, en ese lugar comenzó su aprendizaje político gracias a un compañero de fatigas natural de Madrid. Experiencia que se cristalizó a su vuelta a Sonseca con su afiliación al Partido Comunista.

Guillermo y un amigo no dudaron en andar la distancia que hay entre su pueblo y la capital al enterarse que se había producido un golpe de estado fascista y unirse a sus compatriotas que intentaban restituir la legalidad. Al llegar a Toledo se incorporaron a los milicianos que se agrupaban en la plaza de Zocodover para recuperar el Alcázar donde se habían atrincherado los sediciosos secuestradores al frente de los que se hallaba Moscardó. Posteriormente participó en el frente de Extremadura, terminando la Guerra con el grado de teniente.

Vuelve a Sonseca donde la Guardia Civil lo encarcela. Allí un falangista de la localidad llamado Victoriano “El Tiña” (que fue protegido durante la Guerra por los compañeros republicanos de Guillermo) no tiene el menor escrúpulo de darle palizas. En octubre de 1939, en juicio sumarísimo es condenado a muerte por rebelión militar (es el gran contrasentido, que los sediciosos culparan a los defensores de la legalidad constitucional de rebeldes), permaneciendo en ese “corredor de la muerte” durante 18 meses. Se le conmuta la condena por la pena de 30 años de reclusión, que cumple en el penal de (Burgos), en los Batallones Disciplinarios (manera eufemística de llamar al trabajo esclavo) que construyeron el Canal de Alberche en Talavera (Toledo) y el Canal del bajo Guadalquivir (Sevilla). De su estancia en Talavera me contó algunos recuerdos, el paludismo que traían mosquitos “como caballos”, los menús que consistían en cocer peladuras de patatas con el agua del río etc. Como se verá bellos recuerdos de aquellos que trabajaron como cautivos para engordar los patrimonios de los amigos del régimen. Este trabajo en los Batallones le sirve para “redimir la condena” y tras 11 años de cautiverio, en 1950, sale en libertad condicional.

La vuelta a su pueblo se prevé “problemática” y por eso sigue a su compañero de presidio, Sebastián Monturiol, hacia tierras de este, concretamente a Vilallonga de Ter en la provincia de Girona. Allí tiene el control semanal de la Guardia Civil que se prolonga durante 7 años, al cabo de los cuales queda en libertad. En esta localidad catalana conoce a la que sería su esposa Sofía Marcer Riba, con la que contrae matrimonio en 1953, naciendo su hijo Martí un año después. En este pueblo fronterizo trabaja de peón de albañil con Sebastián, cuidando jardines y trabajando en los campos de esta localidad, donde crea bancales cultivados y regadíos en las laderas rocosas del pueblo, aclimatando productos de la huerta en invernaderos, etc.

Conoce a la familia de Sofía exiliada en Francia, tres primas hermanas refugiadas en Perpignan y casadas con tres republicanos, un catalán, un vasco y un manchego hermanados por sus ideales comunistas y humanistas.

Unos años después de fallecer Sofía, Guillermo y Martí vuelven a Sonseca donde fijan su residencia. Patria chica de Guillermo donde fallece este mes de agosto, casi centenario.

Quizás, dentro de poco tiempo, tengamos su historia recogida de manera más amplia y podamos leer muchas más cosas de este hombre aguerrido y de temple. Pero no quiero finalizar estas líneas de reconocimiento y homenaje sin dar cuenta de una anécdota que queda reflejada en la fotografía que ilustra este escrito. Se estaban exhumando los restos mortales del Guerrillero “El Ino” en Roturas de Cabañas (Cáceres), hasta allí llegó Guillermo con su hijo Martí. Nuestro compañero y camarada Guillermo tomó asiento a la sombra de un árbol cerca del camino de entrada al cementerio donde se trabajaba afanosamente en la exhumación, al poco tiempo un nutrido grupo de los allí presentes rodeaban al veterano militante que explicaba sus peripecias, un ejemplo de memoria oral viva. Así era Guillermo, un pozo de historia que en este mes de agosto se ha apagado.

Hasta siempre.

21 de Agosto de 2008.

Emilio Sales Almazán
Foro por la Memoria de Toledo.