jueves, noviembre 05, 2009

"TXIKI"REN SENIDEEI BABESA EMAN DIETE GIPUZKOAKO BATZAR NAGUSIEK

Frankismoak fusilatu zuen Jon Paredes Txiki ETAko kideari bere senide eta lagunek irailaren 27an egitekoa ziren omenaldia debekatu izana salatu, eta senideei elkartasuna adierazi die Gipuzkoako Batzar Nagusiek. Fusilatu zuteneko urteurrenean, urtero egin izan diote omena Txiki-ri Zarautzen, baina, aurten, Espainiako Auzitegi Nazionalak debekatu, eta indarrez galarazi zuen. Ekitaldia memoria historikoa berreskuratzearen aldeko Ahaztuak 1936-1977 elkarteak antolatu zuen. Baina ezker abertzaleak Gudari Egunaren harira antolatuta zituen ekimenekin batera debekatu zuen Auzitegi Nazionalak.
PP ez beste alderdi guztien aldeko botoekin onartu dute, Batzar Nagusiek, Aralarrek aurkeztutako ekimena. Aralar, PSE-EE, EAJ, EB, Hamaikabat eta Alternatibak salatu dute debekua, ekimenaren aldeko botoa emanda. PP abstenitu egin da. Iñigo Arkauz bozemaileak azaldu duenez, Txikiren aldeko ekitaldia «Batasunak instrumentalizatu izana» da baiezkoa ez ematearen arrazoia.
Aralarreko Rebeka Uberak Auzitegi Nazionalari eta Herrizaingo Sailari egotzi die irailaren 27ko ekitaldia egin ezin izana, eta, hori berriz gerta ez dadin, hausnarketarako deia egin du. Hala ere, gustura agertu da akordioa lortu izanagatik eta PSE-EEk «hanka sartu zuela» onartu izanagatik.
EAJko Zorione Etxezarragaren ustez, «hankasartzea da Ahaztuak-en ekitaldia kolokan jarri izana bera». Areago, hori, Rodolfo Ares Herrizaingo sailburuak kargua uzteko nahikoa arrazoi dela deritzo. PSE-EEko Julio Astudillok Ares defendatu du, auzitegiaren agindua bete besterik ez zuela egin argudiatuta. Halere, «ekitaldi antifrankistak berriz ez debekatzeko» babestu du ekimena.
(Berria. 09 / 11 / 05)

LAS JUNTAS DE GIPUZKOA SE SOLIDARIZAN CON LOS ALLEGADOS DE "TXIKI"

Las Juntas Generales de Gipuzkoa han mostrado hoy su solidaridad con los allegados de Jon Paredes "Txiki", uno de los últimos fusilados en el franquismo, después de que la Audiencia Nacional prohibiese el homenaje que se le iba a tributar el 27 de septiembre en el municipio guipuzcoano de Zarautz.

Todos los grupos de la cámara, excepto el Partido Popular, han apoyado esta iniciativa presentada inicialmente por Aralar y que se ha transaccionado con el PSE-EE, Hamaikabat, Ezker Batua y Alternatiba.

El homenaje a este miembro de ETA fusilado, que finalmente se celebró el 25 de octubre, estaba convocado para el 27 de septiembre por la asociación Ahaztuak 1936-1977, que trabaja en el ámbito de la memoria histórica, pero fue prohibido por la Audiencia Nacional, que lo incluyó entre los actos del Gudari Eguna.
(EiTB. 5 / 11 / 09)

lunes, noviembre 02, 2009

40 ANIVERSARIO DE LOS SUCESOS DE ERANDIO: "TODO EL PUEBLO FUE TESTIGO DE LOS ASESINATOS"

UNA plaza dedicada a Josu Murueta en Astrabudua. Una calle con el nombre de Antón Fernández en Altzaga. Y el recuerdo de los familiares y de quienes vivieron en primera persona hace cuarenta años los sucesos de Erandio. Eso es lo único que queda de la historia de un pueblo que salió a la calle para protestar por la "insoportable" contaminación que se registraba en esta zona de la margen derecha del Nervión, atestada del humo de las múltiples empresas que rodeaban al municipio y que tuvo como respuesta la mano dura y las balas de las fuerzas de seguridad del régimen franquista, que, como en otros casos, miró para otro lado cuando las revueltas callejeras se cobraron la vida de Murueta y Fernández. Cuatro décadas después, tras llamar sin éxito a muchas puertas, las víctimas exigen justicia y la equiparación con los colectivos que han padecido el terrorismo.

"El pueblo nos arropó desde el primer momento, eso es lo único positivo que nos queda. Pero no tenemos el reconocimiento de las instituciones", subraya Maripili Arenaza, viuda de Murueta. Su marido falleció a los 31 años con el mono de trabajo puesto cuando participaba en una de las manifestaciones registradas el 29 de octubre de 1969. Él y otros centenares de obreros marchaban por el paso a nivel de Aspe cuando la policía armada les interceptó. Los disparos comenzaron a silbar por la oscuridad de la noche. Y el peor parado, Josu, con una bala que se le incrustó en los intestinos. "Había perdido mucha sangre y todo el pueblo fue a donar. Se quedaron muchos litros en el banco de sangre", recuerda Maripili, que con 26 años y dos hijas a su cargo tardó tiempo en asimilar la pérdida de su marido.

A las cinco y media de la madrugada, tras acudir a la carrera al hospital de Basurto, recibía la trágica noticia. Meses después, el centro sanitario en el que Josu había dado sus últimas bocanadas de aire le transmitía un macabro mensaje: Tenía que hacer frente a los costes de la intervención. "Me negué a pagar por dignidad y les dije que si había sido un accidente, como decían los grises, pues que lo abonara el que lo había provocado", asevera todavía con indignación. Idoia, su hija pequeña, asiente con la cabeza. Ella no se acuerda de lo ocurrido, pero cuarenta años después exige soluciones: "Acabas pensando que este Estado de derecho sin derecho ni reconocimiento deja mucho que desear".

Aunque en Astrabudua, donde vivía la familia Murueta, las protestas apenas se sentían, las nubes tóxicas llegaban igual que a Altzaga y al resto de Erandio. Los resultados eran los mismos. "No había huertas, estaba todo achicharrado", recuerda Maripili, que no ganaba para comprar medias. Todas se rompían tras horas de contacto con las partículas tóxicas en el colgador. Cuando entraba la noche, el humo se concentraba en los diferentes barrios. Los pañuelos en la boca eran atuendo obligado para andar por la calle y, por descontado, las ventanas cerradas a cal y canto.

Abortos por las palizas

El aire era irrespirable y las enfermedades de garganta y pulmón afloraron entre los habitantes de Erandio desde principios de la década de los sesenta. Las primeras en salir a la calle para exigir soluciones al Ayuntamiento de Bilbao -no se había producido aún la desanexión- y a las empresas causantes de los humos contaminantes fueron las madres, que comenzaron a juntarse en la calles a la salida del colegio de sus hijos. Así lo recuerda Conchi Fernández, cuyo padre, Antón, murió a los 54 años después de ser tiroteado en la cabeza cuando observaba desde el balcón de su casa los enfrentamientos en la calle Obieta.
Conchi -que entonces contaba con 24 años y dos hijas de los cinco vástagos que en un futuro iba a criar- repasa lo sucedido en la noche del 28 de octubre, veinticuatro horas antes de que Josu también fuera disparado. "Me asomé con mi hija en brazos para ver lo que pasaba y cuando mi padre oyó los disparos dijo que nos metiéramos en casa. Eso fue lo último que dijo. Después cayó al suelo herido de muerte", señala. Las refriegas entre los grises y los manifestantes venían produciéndose desde semanas antes. Y la brutalidad policial ya era conocida por los habitantes de Erandio. Aquí entraba la picaresca y la ayuda al prójimo. "Dejábamos las puertas de los portales abiertas para que la gente se pudiera meter en las casas cuando venían los policías", rememora Conchi, aunque en ocasiones los agentes eran más rápidos que los manifestantes: "A algunas personas les persiguieron hasta el cuarto piso y les dieron unas palizas de escándalo. Y fruto de esos golpes hubo dos mujeres que sufrieron abortos".

Antón Fernández permaneció dos semanas en coma hasta que su cuerpo dijo basta. Unos días que Conchi recuerda con pena. Con un guardia, metralleta en mano, custodiando la UVI en la que su padre se debatía entre la vida y la muerte, su madre no abandonó a Antón en ningún momento. Estuvo quince días durmiendo en el suelo embargada por una tristeza que seis meses después le provocaría un infarto. "Éramos ocho en casa con el único sueldo de mi marido. Lo pasamos muy mal", denuncia la hija de Antón, que confía en que "se les caiga la cara de vergüenza" a los que "han mirado para otro lado durante tantos años".

"Una pelea histórica"

Aunque las empresas continuaron corrompiendo el aire -las multas que el régimen franquista les impuso fueron simbólicas para el dinero que ingresaban por aquel entonces- y los municipios de las dos márgenes de la ría cercanos al núcleo industrial tuvieron que aguantar durante años los vertidos, los sucesos del gas marcaron un hito en la lucha contra la contaminación atmosférica. Hasta el cantautor Imanol escribió la canción Caminito de Erandio en recuerdo de Murueta y Fernández y de los que lucharon por su salud y la de los suyos. Uno de ellos fue Manuel Castrillo, que, en la noche en la que Antón fue herido de muerte, recibió un tiro en la pierna.

Estudiante de maestría, con 19 años, Manuel vivió en primera persona las algaradas callejeras que se registraron durante dos años en Erandio. "Fue una pelea histórica, porque el pueblo se cansó. No se podía respirar. Se llevaba mucho tiempo aguantando, porque muchas de las empresas que se instalaron en la zona eran contaminantes. Además, Erandio está metido en un agujero y nos comíamos todos los humos", señala esta víctima de los sucesos, que repasa cómo se gestaron las protestas.

Antes de los terribles sucesos del 28 y 29 de octubre, "los hombres buenos del pueblo"-así llamaban a la comisión de vecinos que comenzó a liderar el movimiento de protesta- inició los contactos con las instituciones de la época y las empresas. Aunque nadie les daba una solución, subraya Manuel. En la plaza de Altzaga anunciaban el resultado de estas reuniones y los vecinos consensuaban la respuesta que iban a adoptar. Y cuando había enfrentamientos en la calle, Manuel y sus compañeros empezaban cortando la carretera de Las Arenas. Luego buscaban refugio en la estación de tren de Desierto, ya que las piedras no tenían nada que hacer contra las balas. Con el tren de parapeto y las vías bajadas, la lucha no era tan desigual, al menos hasta que los grises cargaron con fuego real.

La tarde del día 28, como en las jornadas precedentes, los manifestantes tomaron la calle a partir de las ocho. De la ría se desplazaron hasta las vías del tren, lugar en el que las autoridades les instaron a negociar el final de los conflictos. "No se podía llegar a ningún acuerdo porque los casquillos de balas estaban amontonados por toda la calle. Así era imposible", destaca Manuel, que no pudo huir del punto de mira de un guardia que le persiguió a la carrera hasta que le tuvo a tiro. "Me hicieron un torniquete en la pierna como pudieron, porque me estaba desangrando. De ahí me llevaron a la clínica San Sebastián, pero no me atendieron porque habían recibido el aviso de que en Erandio había heridos. De allí nos fuimos al hospital de Basurto y al entrar me crucé con Antón. Fue triste porque sabía que lo de él era muy grave", asevera Castrillo, que permaneció ocho días esposado a la cama con dos furgonetas de los grises haciendo guardia en la puerta del pabellón en el que estaba ingresado. Después, un tribunal militar absolvió a todos los manifestantes. Y para los autores de los disparos, el camino despejado.

Enfermos anónimos

Más optimista que las otras víctimas, Manuel confía en que con la ayuda de la asociación Ahaztuak 1936-1977 se reconozca a los damnificados por los sucesos de Erandio, hechos que sigue sin olvidar. Sobre todo, la respuesta de los vecinos, que se echaron en masa a la calle sin tapujos. Como en los funerales de Murueta y Fernández, donde por primera vez se vieron en la zona tanquetas y caballería de la Guardia Civil en previsión de nuevos altercados. "Todo el pueblo fue testigo de los asesinatos. El apoyo moral de los vecinos siempre lo hemos tenido, pero hace falta más. Hay que arreglar de una vez por todas el tema de estas familias", se queja Manuel, que también pone especial énfasis en todas las personas que cayeron enfermas por las altos porcentajes de contaminación y que siguen en el anonimato: "Si hoy se estudiaran los casos de entonces como ahora se hace con los trabajadores afectados por el amianto, el número de enfermos que han podido morir en Erandio de cáncer por culpa de las contaminaciones masivas puede ser terrible. Hasta los médicos advertían de que no era normal la cantidad de niños que acudían a las consultas con problemas respiratorios".

Con el cambio de gobierno en Lakua, el trabajo que este erandiotarra había realizado durante meses para contactar finalmente con el ex director de Derechos Humanos del Gobierno vasco, Jon Landa, se ha ido al traste. Antes de ser relevado en su cargo por Patxi López, Landa dio los primeros pasos para el reconocimiento de las víctimas de 1969 en Erandio, un camino todavía por recorrer y que lleva cuarenta años de retraso.

Moción en el Ayuntamiento de Erandio

La asociación de víctimas del franquismo Ahaztuak 1936-1977, que a lo largo de esta semana ha organizado diferentes actos para recordar los sucesos de hace cuatro décadas y exigir justicia para las víctimas, presentó el pasado jueves -día en el que se cumplió el cuarenta aniversario de la muerte de Josu Murueta-, una moción en la sesión del Ayuntamiento de Erandio, que será debatida dentro de un mes al ser tramitada fuera de los plazos previstos en el reglamento. En la moción se recoge una crítica abierta a la "falta de depuración de responsabilidades" por aquellos hechos, así como a la "deliberada política de impunidad" que a lo largo de estas cuatro décadas "se ha concretado hasta el día de hoy en la falta de verdad, justicia y reparación" para las víctimas de aquellos hechos y para sus familiares. Según indicó la asociación Ahaztuak en un comunicado, "dicha impunidad es la que ha hecho posible que aquellas muertes todavía no se hayan depurado ni señalado responsabilidad alguna y sus familiares sigan todavía sin ser receptores de los elementos de reparación que les corresponden".

(Deia. 2 / 11 / 09)

domingo, noviembre 01, 2009

ERANDIO RESPIRA POR MURUETA Y FERNÁNDEZ

La plaza que lleva el nombre de Josu Murueta, un tornero de 31 años que cayó herido de muerte en el entorno de Ategorri por las balas policiales, fue el escenario del homenaje convocado a esta víctima del franquismo, al igual que Anton Fernández, de 54 años, a quien impactó un proyectil cuando se asomó al balcón de su domicilio.

Las cuatro décadas transcurridas, tal y como destacó Jokin Revilla, de Ahaztuak, pueden ser la causa de que muchos erandiotarras desconozcan por qué una plaza y una calle llevan sus nombres, pero no lo han olvidado aquellos que vivieron aquel convulso octubre de 1969, en el que las mujeres, tras recoger a sus hijos e hijas de la escuela, salieron a la calle a reivindicar que se dejase de verter el gas dañino que atacaba a las gargantas y pulmones de decenas de miles de vizcainos.

Revilla incidió en que las generaciones siguientes deben mucho a la lucha de quienes reivindicaron que todo no vale para enriquecerse. Subrayó que las pistolas que acabaron con la vida de Murueta y Fernández las empuñaban aquellos que defendían el régimen franquista por la fuerza y el beneficio económico, a costa de la salud de todos.

Cuarenta años después, los hechos de Erandio no han sido esclarecidos –resaltó– al igual que las responsabilidades de quienes ordenaron acabar con las protestas y menos aún hacer justicia a las víctimas y a sus familiares. El representante de Ahaztuak animó a la defensa de la memoria histórica, a reivindicar la lucha de personas como Murueta y Fernández. «La memoria sigue vive, la lucha también», concluyó.

Entre los momentos más emotivos hubo uno especial: cuando en silencio los asistentes escucharon las estrofas de la canción escrita por Imanol Larzabal tras la «masacre de Erandio». Este episodio, lo enmarcó Josu Cerrato, miembro de la asociación vecinal, en los convulsos años previos y posteriores al Juicio de Burgos.

(Gara. 1 / 11 / 09)

ERANDION ORAIN 40 URTE HILDAKOAK, GOGOAN

Omenaldia egin zen atzo Erandioko (Bizkaia) Astrabudua auzoan, orain 40 urte udalerrian jazotako gertaera lazgarriak oroitzeko. Kutsaduraren kontrako manifestazio batzuen harira, gogor egin zuen Polizia Armatuak manifestarien aurka, eta bi lagun hil zituen, Josu Murueta eta Anton Fernandez. Ofizialki, ez dituzte onartu frankismoaren biktima gisara.

(Berria. 09 / 11 / 01)

RECUERDAN EN ERANDIO A DOS VECINOS MUERTOS HACE 40 AÑOS POR DISPAROS DE LA POLICIA

Un centenar de personas participaron hoy en el homenaje organizado por el sindicato LAB y la asociación Ahaztuak 1936-1977 en recuerdo de los vecinos de Erandio Josu Murueta y Antón Fernández, que murieron por disparos de la policía en octubre de 1969 cuando participaban en manifestaciones organizadas en el municipio vizcaíno contra la contaminación.

El acto, celebrado en la plaza Josu Murueta, en el barrio erandiotarra de Astrabudua, se enmarca en las jornadas organizadas por LAB y Ahaztuak en el 40 aniversario de los sucesos de Erandio. Los participantes en el homenaje destacaron la aportación de Murueta y Fernández en "la mejora de las condiciones de vida de las siguientes generaciones" y exigieron que se "depuren" las responsabilidades en lo ocurrido para "acabar con la impunidad". La asociación Ahaztuak 1936-1977, junto al sindicato LAB, han organizado unas jornadas en memoria de los sucesos acontecidos en Erandio en 1969, en los que dos vecinos resultaron muertos por disparos de la policía.

Las protestas tuvieron su origen en la gran contaminación atmosférica que ocasionaron a "muchas de las personas de este pueblo sufrieran serias afecciones de garganta y de pulmón", según recordaron los organizadores. Erandio, que a finales de octubre de 1969 era un barrio de Bilbao, sufría graves problemas de contaminación atmosférica, lo que motivó varias protestas vecinales y una huelga, reprimida por la Policía franquista. Durante aquellos incidentes murieron Anton Fernández, alcanzado por un balazo en la cabeza cuando se había asomado al balcón de su casa, y Josu Murueta, que recibió un disparo en el abdomen durante una carga policial.

(Deia. 1 / 11 / 09)

ANTE LOS BROTES VERDES AUTORITARIOS, GARANTIAS DE NO REPETICIÓN. Artículo de opinión de la Platafarma "Lau Haizetara Gogoan"

Desde la plataforma de asociaciones para la recuperación de la memoria histórica de Euskal Herria Lau Haizetara Gogoan, hemos insistido en la necesidad de establecer medidas para que no se repitan las situaciones del pasado franquista de vulneraciones de derechos humanos, civiles y políticos, tanto individuales como colectivos. Hoy, y ante las últimas detenciones masivas, persecución de ideas y proyectos, desapariciones como la de Jon Anza, queremos insistir en el cumplimiento de esta ineludible condición, para conseguir la definitiva anulación de las herencias de ese pasado.

Las garantías de no repetición, como parte sustancial de la reparación, son un elemento determinante para la superación de regímenes autoritarios como el franquista. En este sentido, son clarificadores los informes y principios emitidos por las Naciones Unidas (1996 y 2005) en los que se definen taxativamente los mecanismos de garantías para que los ciudadanos, pueblos y naciones sometidos por las dictaduras puedan superarlas a través de la articulación de nuevas bases sociales, políticas, legales e institucionales que eviten la reproducción de situaciones de vulneraciones de derechos humanos, civiles y políticos. En este sentido, el Principio nº 23 del citado informe de la ONU establece como garantía de no repetición las siguientes medidas: a) El ejercicio de un control efectivo de las autoridades civiles sobre las fuerzas armadas y de seguridad; b) la garantía de que todos los procedimientos civiles y militares se ajusten a las normas internacionales relativas a las garantías procesales, la equidad y la imparcialidad; c) el fortalecimiento de la independencia del poder judicial; d) la protección de los profesionales del derecho, la asistencia sanitaria, la información y los defensores de los derechos humanos; e) fomento de la educación en derechos humanos y del derecho internacional humanitario y la capacitación en estas materias de los funcionarios de prisiones y fuerzas armadas; f) implementación de medidas para prevenir los conflictos sociales; h) la revisión y reforma de las leyes que contribuyan a las violaciones manifiestas de las normas internacionales de derechos humanos y a las violaciones graves del derecho humanitario o las permitan.

La necesidad de establecer de manera explícita estos principios, que venían siendo recogidos en las distintas convenciones internacionales (Ginebra, 1906 y 1929; estatutos del Tribunal Militar Internacional de 1945, y de la Corte Penal Internacional de 1998 y 2002) es consecuencia probada de la corrupción operada en los procesos de «transición» que, como en el «caso español», no se establecen las mencionadas garantías de no repetición, sino que, por contra, se da naturaleza de ley a la impunidad a través de pactos y leyes de punto final (Ley de Reforma en 1976, Ley de Amnistía, pactos de la Moncloa en 1977, Constitución española de 1978) en las que se contienen claros rasgos de continuidad de los fundamentos ideológicos y doctrinarios del régimen político que, aparentemente, se pretendía superar.

Como resultado de estos pactos y leyes, tenemos que en lugar de solucionar las cuestiones ligadas a la investigación de la verdad, la realización de la justicia y la implementación de medidas de reparación, se consigue asentar, aún más si cabe, las actuaciones criminales de los responsables del régimen franquista y el terrorismo de estado, perpetuándose en sus comportamientos y leyes. Ante esta situación, la Corte Interamericana de Derechos Humanos concluye que las leyes y constituciones de estos estados, no pueden ser un impedimento para la comunidad internacional para exigir el cumplimiento de los convenios y tratados internacionales en materia de derechos humanos, civiles y políticos: «(...) Según el derecho internacional, las obligaciones que éste impone deben ser cumplidas de buena fe y no puede invocarse para su incumplimiento el derecho interno (...) aún tratándose de disposiciones de carácter constitucional».

El modelo de impunidad español ha impedido establecer cualquier sistema de garantías de no repetición, en la medida en que las estructuras e ideario de la administración del Estado del régimen anterior, se han mantenido incólumes. Impunidad verificada en la permanencia en el poder (civil y militar) y la administración del Estado de personalidades adictas al régimen franquista y causantes, en definitiva, del genocidio y los crímenes de lesa humanidad cometidos por él.

La impunidad y la ausencia de las garantías de no repetición, protagonizaron el proceso político que se dio en denominar «transición». Ésta ha sido y es la causa fundamental de la persistencia de las vulneraciones de derechos humanos fundamentales que se están materializando, al modo en que se produjeron bajo el franquismo, en leyes de persecución de ideas, organizaciones políticas, instituciones socio-culturales; en detenciones preventivas e incomunicadas de carácter masivo, en la ausencia de medidas efectivas para evitar la tortura; en la negación del derecho a la autodeterminación; en cierres de medios de comunicación...

La impunidad sobre los crímenes cometidos en el pasado tiene unos graves efectos multiplicadores sobre el comportamiento de los actuales responsables de las vulneraciones de derechos, en la medida en que éstos, mirándose en el espejo del pasado, perciben que, hoy por ti mañana por mí, todo quedará en la casa grande, oculto en los oscuros vericuetos del Estado. Pues no, esta vez no. Ni olvido ni silencio. Sobre el fascismo de ayer y los brotes verdes de hoy, verdad, justicia y reparación, incluidas las garantías de no repetición.

(Gara. 1 / 11 / 09)

sábado, octubre 31, 2009

LA PRIMERA GRAN PROTESTA VECINAL

La noche del 28 de octubre de 1969 marcó un hito en la historia reciente del País Vasco, al convertirse en escenario del germen de las movilizaciones vecinales, cuando la democracia era todavía un sueño lejano. El contexto histórico y la crudeza con la que se desarrolló la primera gran protesta ciudadana provocaron que aquella revuelta que explotó en el municipio vizcaíno de Erandio en pleno franquismo haya quedado grabada a fuego en la memoria colectiva. El hartazgo por la grave contaminación atmosférica que llevaban años padeciendo los residentes de una localidad fuertemente industrializada fue la chispa que prendió un enfrentamiento entre la Policía Armada y cientos de vecinos de Erandio, que se atrincheraron en las vías del ferrocarril que unía Bilbao y Plentzia y cortaron la carretera de la Ría. La refriega, que tuvo su continuación al día siguiente en forma de huelga, se saldó con dos muertos y decenas de heridos.

El municipio, que por aquel entonces era un barrio de Bilbao y no un municipio independiente, llevaba años soportando las emisiones contaminantes procedentes de empresas radicadas en la zona, como Remetal, Indumetal, Metalquímica, Olarra S.A. y Dow Unquinesa -perteneciente al grupo estadounidense Dow Chemical- ; pero también sufría los gases procedentes de Altos Hornos y otras compañías siderúrgicas y metalúrgicas situadas en zonas colindantes. "Era un agujero donde llegaba el humo de todas partes. Había días en los que la gente tenía que ir con un pañuelo tapándose la boca y la nariz porque no se podía respirar", rememora Manuel Castrillo, un vecino que participó en las protestas con 19 años y recibió un tiro en la pierna. La situación era tal que, sólo diez años después de estos sucesos, según explica Antxon Olabe, consultor ambiental y ecologista de primera hora, el Consejo de Ministros reconoció el área metropolitana de Bilbao como "zona contaminada", calificación que no se retiró hasta 25 años después.

Buena parte de la población sufría problemas respiratorios y la contaminación era tan intensa que, tal y como recuerdan los vecinos, la ropa tendida en las ventanas adquiría un intenso tono amarillento y hasta las medias de las mujeres se "quemaban" si se acercaban demasiado al área industrial.

Pese al malestar generalizado de la población, las protestas se desataron cuando tomó cuerpo un incipiente movimiento de resistencia contra la dictadura en las zonas industriales. De hecho, sólo un año después las movilizaciones ciudadanas darían un salto cualitativo con el Proceso de Burgos, el juicio sumarísimo montado por el régimen franquista contra 16 miembros de la primera ETA, acusados de participar en los tres asesinatos iniciales de la banda, y que se saldó con otras tantas condenas a muerte, luego conmutadas.

En Erandio ya habían aflorado síntomas de malestar y hartazgo entre los trabajadores y sus familias. De hecho, según cuenta Castrillo, no era la primera vez que las mujeres, muy preocupadas por la salud de sus hijos, acudían a la plaza del pueblo a protestar de forma pacífica, o que los hombres exteriorizaban en las vías del tren su indignación por la falta de medidas contra la contaminación atmosférica que padecían. Pero esa noche, sobre las siete de la tarde, prendió la chispa.

"Se volvió a producir una nueva emanación de gases nocivos, molestos e insalubres en Erandio. La fumada o nube más intensa tuvo media hora de duración. Esta repetición produjo la irritación de un sector del vecindario que, formando grupos, salió a la calle a manifestarse en señal de protesta". Así describe un periódico local de la época el arranque de los sucesos. Los manifestantes se atrincheraron armados con piedras en las vías del tren y en la carretera, interrumpiendo la circulación durante una hora. Entonces se produjo una "nueva intervención de la fuerza pública para serenar los ánimos, y ante la imposibilidad de lograrlo, los agentes de la autoridad, que se vieron prácticamente acorralados y apedreados por los manifestantes, tuvieron que hacer uso de sus armas, para amedrentar a aquéllos e imponer el orden", describe otro diario con la retórica habitual de la época.

Cuatro vecinos y 17 agentes resultaron heridos esa noche. Uno de los civiles era Antón Fernández. Se asomó al balcón de su casa y le alcanzó una bala en el cerebro. Estuvo 15 días en coma en el hospital de Basurto, donde finalmente murió. "Hubo un agente armado custodiándole en la habitación todo el rato", recuerda su hija, Conchi, que entonces tenía 24 años.

Al día siguiente, se sucedieron nuevos incidentes. Unas 1.500 personas, según la prensa local, se echaron a la calle para protestar por los altercados de la víspera. Los trabajadores de Astilleros Ruiz de Velasco, Celaya, Cemesa, Cándido Echeandía y Somme, entre otras empresas, abandonaron sus puestos de trabajo y se manifestaron con sus uniformes laborales puestos. La mayoría de comercios de Erandio cerró sus puertas todo el día. Los integrantes de la marcha volvieron a intentar cortar la carretera de la Ría a su paso por la localidad y también, de nuevo, el tránsito ferroviario.

Los grises volvieron a cargar. Un disparo en el abdomen mató a Josu Murueta. Dos vecinos más fueron detenidos por agresión e insultos a la fuerza pública y la Policía requisó la cámara de fotos de un redactor en prácticas de La Gaceta del Norte cuando trataba de documentar los incidentes.

Las dos víctimas

- Antón Fernández, de 54 años, estaba casado y tenía dos hijos, José Manuel y Conchi, y dos nietas. Natural de Erandio, trabajaba como ajustador en la empresa Montajes Sarabia. El Ayuntamiento de Erandio le dedicó una calle y hay una placa en Astrabudua que recuerda los incidentes.

- Josu Murueta, de 31 años, estaba casado con María Pilar y tenía dos hijas, Idoia y Josune. Bilbaíno, trabajaba como tornero en un taller de Astrabudua, donde vivía. Aún llevaba el uniforme de trabajo cuando fue abatido por la Policía. El hospital que le atendió llamó a su mujer tiempo después para reclamarle el coste de la atención sanitaria recibida. Se negó a pagar "por dignidad". Una plaza de Astrabudua y un centro cultural llevan su nombre.

Un después vacío de respuestas

Los incidentes marcaron profundamente a Erandio, que dejó de celebrar sus fiestas patronales durante seis años. Días después de los incidentes se celebró un juicio militar en Garellano que finalmente quedó "en nada", se duelen los familiares. No hubo explicaciones. Nunca se depuraron las responsabilidades de los agentes implicados y pronto se cerró el caso. "Lo calificaron de accidente", recuerda Mª Pilar Arenaza. esposa del fallecido Josu Murueta. Los entierros fueron custodiados por tanquetas y guardias civiles a caballo "por si se producían altercados".
Ahora bien, lo sucedido llevó al subsecretario del Ministerio de Industria, Manuel Aguilar, a desplazarse a Erandio para "encontrar una solución urgente" a la contaminación atmosférica. Y la contestada alcaldesa de Bilbao, Pilar Careaga, quien calificó de "intolerable" la situación, llegó a solicitar al Gobierno civil la paralización de dos fábricas, Remetal e Indumetal, hasta que no se instalaran filtros e instalaciones de seguridad. Industria se comprometió a erradicar los "gases tóxicos y peligrosos" y a establecer después "valores límite" para la emisión de contaminantes, aunque Aguilar señaló en un informe que "desterrar los humos de Vizcaya es imposible prácticamente".

Las emisiones se fueron reduciendo poco a poco en los años siguientes, pero los vecinos se duelen de que sólo impusieran a las empresas que fueron investigadas "multas simbólicas". Los familiares de Antón y Josu "no confían" en que la Ley de Memoria Histórica reconozca sus casos. "Nunca han existido reconocimientos oficiales. Hay un agravio comparativo" con otras víctimas, dicen.

En el 40º aniversario de los incidentes la asociación Ahaztuak y el sindicato LAB han convocado esta semana diversos actos que culminarán hoy con una concentración en Erandio.

(El Pais. 31 / 10 / 09)

AYER FINALIZARON LAS JORNADAS "HACER MEMORIA, HACER JUSTICIA" CELEBRADAS EN BARAKALDO

“Hacer Memoria, hacer Justicia” es el significativo título bajo el que las asociaciones Ahaztuak 1936-1977 y “Memoriaren Bideak” han celebrado las Jornadas que desde el pasado lunes día 19 de Octubre han tenido como marco la Casa de Cultura “Clara Campoamor” del barrio de San Vicente en Barakaldo.

Dichas Jornadas, las primeras que sobre la memoria histórica y las victimas del franquismo se han organizado en esta localidad, han contado con la presencia entre los dias 19 y 31 de este mes de Octubre de la exposición que sobre los conocidos como Batallones de Trabajadores –los denominados “esclavos del franquismo”- tiene “Memoriaren Bideak”, asociación que centra fundamentalmente su trabajo en recuperar y dar a conocer la historia de dichos Batallones que estuvieron diseminados por diferentes puntos de la geografia de Euskal Herria: Pirineos navarros, Peñas de Aya, zona minera vizcaina…. En esta exposición el público asistente ha podido contemplar diferentes e interesantes documentos fotográficos de la existencia de dichos batallones, recuperados en buena parte gracias a la aportación y colaboración de los que estuvieron en dichos batallones o a la de sus familiares, cual es el caso de Marce Melgar, baracaldesa viuda de uno de estos prisioneros que consiguió hacer numerosas fotos en aquellos dias de condena de su esposo y que ahora han salido publicamente a la luz.

Dentro de estas Jornadas tambien se han celebrado una serie de conferencias sobre la memoria histórica y las victimas del franquismo. La primera que abrió y sirvió de presentación a las mismas fue la ofrecida el pasado día 20 por un miembro de la propia asociación Ahaztuak 1936-1977 sobre la actualidad y el significado de la llamada Memoria Histórica.

Una semana después, el día 28, fue el turno de Fátima Pastor historiadora que ha desarrollado una imporante investigación sobre los Batallons de Trabajadores y su presencia en la zona minera vizcaina, haciendo especial mención en su conferenia al Batallón Minero Nº 1, destinado a las explotaciones mineras de Gallarta, La Arboleda y Galdames de 1937 a 1939 y a su creción, funcionamiento y trayectoria.


La última conferencia corrió el jueves día 29 a cargo de Fernando Menidola, historiador y miembro de "Memoriaren Bideak" que expuso lo que fue la realidad de los llamados Batallones de Trbajadores, en los cuales tambien estuvieron penados una buena cantidad de vecinos de Barakaldo y de otrs poblaciones de la margen izquierda del Nervión.

Como cierre de las Jornadas ayer día 30 tuvo lugar en el salón de actos de esta Casa de Cultura “Clara Campoamor” un homenaje popular a las victimas del franquismo, en la que tomaron parte diferentes agentes culturales y sociles del pueblo, asi como represaliados y familiares de los mismos.

(Agencias)

viernes, octubre 30, 2009

ERANDIO: AHAZTUAK PRESENTA UNA MOCION EN DEMANDA DE JUSTICIA PARA LAS VICTIMAS DE LOS SUCESOS DE 1969

Con motivo de cumplirse el 40 aniversario de los hechos que en 1969 sacudieron la localidad vizcaina de Erandio y que costaron la vida a Antón Fernández y a Josu Murueta, dos vecinos de la localidad, la asociaóción de victimas del franquismo y de recuperación de la memoria histórica Ahaztuak 1936-1977 viene desarrollando diferentes actividades desde el día de ayer y que alcanzarán hasta el próximo sábado en que se celebrará un acto popular en memoria y homenaje de aquellos dos fallecidos y de recuerdo de la lucha de los vecinos de este pueblo contra una contaminación que a menudo les hacia dificil respirar.

Dentro de la dinámica abierta Ahaztuak 1936-1977 tambien ha presentado hoy en la sesión del Ayuntamiento Pleno de Erandio una moción referente a aquellos hechos y con determinadas propuestas que pretende sean asumidas e impulsadas desde la corporación erandiotarra. En la sesión plenaria junto a los diferentes corporativos han estado presentes familiares de los dos fallecidos junto a algunas personas heridas de bala en aquellos hechos y miembros de Ahaztuak.

El alcalde ha dado la palabra al representante de esta asociaciópn como primer punto de la sesión haciendo referencia al sentido profundo de la moción al cumplirse hoy precisamente el 40 aniversario de aquellos luctuosos sucesos. En dicha moción se recoge una critica abierta a la falta de depuración de reponsabilidades por aquellos hechos asi como a "la deliberada política de impunidad que a lo largo de estos cuarenta años se ha concretado hasta el dia de hoy en la falta de Verdad, de Justicia y de Reparación para las victimas de aquellos hechos y para sus familiares". Dicha impunidad, ha recordado el representante de Ahaztuak "es la que ha hecho posible que hoy, 29 de Octubre de 2009, dia en que se cumple el 40 aniversario de aquellos hechos y de aquellas muertes, aun no se haya depurado ni señalado responsabilidad alguna y sus familiares aún sigan sin ser receptores de los elementos de reparación que les corresponden".

Con esta reflexión como punto de partida desde Ahaztuak han presntado diferentes puntos con la propuesta de que sean asumidos por la corporación municipal, entre lo que se encuentran el apoyar las diferentes actuaciones que desde esa asociación y las familias de los asesinados y/o damnificados van a poner en marcha teniendo como objetivo la consecución de los elementos de Verdad, Reparación y Justicia que aún no les han sido reconocidos ni hechos efectivos". Tambien han instado al ayuntamiento a proceder de forma inmediata a la renovación o reparación de las placas que en memoria de Antón Fernández y Josu Murueta estan colocadas en este municipio.

Tras ser leida la moción y al ser esta presentada fuera de los plazos requeridos para ser tratada en el pleno de hoy se ha acordad el posponer su debate al próximo pleno a celebrar dentro de un mes.

(Agencias)


MOCION DE URGENCIA AL CUMPLIRSE EL 40. ANIVERSARIO DE LOS SUCESOS DE 1969


Los ultimos dias del mes de Octubre de 1969 estan grabados en la memoria de los erandiotarras con la tinta indeleble del dolor, el miedo y la impotencia.


En aquellos dias este pueblo y las personas que en él vivian hubieron de ver como las fuerzas represivas del estado franquista ocupaban el pueblo y disolvian a porrazos y a tiros las protestas que los vecinos de Erandio protagonizaban para protestar por la contaminación que un dia tras otro hacia irrespirable el aire del municipio. Como resultado de esa represión resultaron muertos por disparos Antón Fernández y Josu Murueta, y heridos de bala algunos otros vecinos.


Hoy, dia en que se cumplen 40 años de aquella masacre policial, en esta sesión del Ayuntamiento Pleno queremos recordar aquellos hechos y tambien honrar y reivindicar la memoria de aquella justa lucha de los vecinos de Erandio por su derecho a respirar y para que su salud no estuviese a expensas de los intereses de las empresas contaminantes entonces radicadas en nuestro municipio (Dow Chemical, Metalquimica, Indumetal, Remetal…), empresas sobre las que no se ejercia control de ningún tipo.


De forma especial queremos recordar y honrar tambien en este día la memoria de los dos vecinos de nuestro pueblo Antón Fernández y Josu Murueta asesinados por las balas de las fuerzas policiales franquistas en el marco de la represión desenacadenada para terminar con las protestas vecinales y asegurar asi la docilidad ante la politica de máximo beneficio a cualquier precio, espina dorsal del esquema económico del estado franquista y por supuesto de las empresas antes mencionadas.


Tambien queremos denunciar la deliberada política de impunidad que a lo largo de estos cuarenta años se ha concretado hasta el dia de hoy en la falta de Verdad, de Justicia y de Reparación para las victimas de aquellos hechos y para sus familiares. Dicha impunidad es la que ha hecho posible que hoy, 29 de Octubre de 2009, dia en que se cumple el 40 aniversario de aquellos hechos y de aquellas muertes, aun no se haya depurado ni señalado responsabilidad alguna y sus familiares aún sigan sin ser receptores de los elementos de reparación que les corresponden.


Por ello desde este Ayuntamiento queremos:


-Denunciar el silencio que durante estos 40 años se ha proyectado desde la práctica totalidad de los ambitos politicos e institucionales sobre aquellos hechos, tomando la determinación de contribuir en todo lo necesario para esclarecerlos y poner fin a dicho silencio.


-Denunciar la dejación y el olvido que desde la practrica totalidad de los ambitos politicos e institucionales ha sido la unica realidad para los familiares de los asesinados.


-Exigir la puesta en marcha de todas las medidas de Verdad, Reparación y Justicia que aquellos trágicos hechos requieran, comenzando por la investigación y depuración de responsabilidades a todos los niveles.


-Exigir que los familiares de Antón Fernández y Josu Murueta sean tratados como lo que son, esto es, como victimas del régimen franquista y les sean reconocidos y hechos efectivos todos los derechos que como tales les corresponden, al igual que exigimos lo mismo para los diferentes heridos de bala habidos en los mismos hechos.


Asi mismo decidimos:


-Apoyar con todos los medios a nuestro alcance las diferentes actuaciones y dinámicas que desde Ahaztuak 1936-1977 y las familias de los asesinados y/o damnificados se pongan en marcha teniendo como objetivo la consecución de los elementos de Verdad, Reparación y Justicia que aún no les han sido reconocidos ni hechos efectivos.


-Proceder de forma inmediata a la renovación o reparación de las placas que en memoria de Antón Fernández y Josu Murueta estan colocadas en nuestro municipio.


-Hacer un llamamiento a los vecinos de Erandio para que tomen parte en el acto de memoria y homenaje que a ambos vecinos se les dedicará el próximo sábado día 30 a las 13:00 horas en la Plaza Josu Murueta de Astrabudua.


-Dar a conocer estos acuerdos a traves de Bando Público y por todos los medios de los que este Ayuntamiento disponga para comunicarse con la ciudadanía.


En Erandio a 29 de Octubre de 2009


AHAZTUAK 1936-1977

jueves, octubre 29, 2009

HOMENAJE A LOS DOS ASESINADOS EN LAS PROTESTAS DE 1969 POR LA CONTAMINACIÓN DE ERANDIO

La asociación Ahaztuak 1936-1977, junto al sindicato LAB han organizado unas jornadas en memoria de los sucesos acontecidos en Erandio en 1969, en los que dos vecinos resultaron muertos por disparos de la Policía Armada. Las protestas tuvieron su origen en la gran contaminación atmosférica que ocasionaron a «muchas de las personas de este pueblo sufrieran serias afecciones de garganta y de pulmón» recordaron los organizadores .

En la «década de los 60 hubo movilizaciones populares en contra la contaminación existente en el municipio y una de esas protestas se cobró la vida de Antón Fernández y Josu Murueta».

Coincidiendo con el 40 aniversario de estos hechos, que se cumple hoy mismo, han convocado diversos actos para «homenajear y reivindicar la memoria de estas víctimas del franquismo, y también para exigir para ellas justicia y reparación», según explicó la responsable de LAB, Iratxe Azkue.

Las actividades comenzaron ayer en el Centro Cultural Josu Murueta, con el 'video-forum' sobre 'Otras víctimas', que contó con la participación de la 'Asociación de Víctimas de Marzo de 1976' de Vitoria. Hoy, la sala situada en los bajos del Ayuntamiento acogerá a las 19.00 horas, una conferencia con el título 'Hacer Memoria, hacer historia'. El acto central, en homenaje a los dos asesinados, tendrá lugar a las 13.00 horas de mañana en la plaza Josu Murueta de Astrabudua.

(El Correo Español. 29 / 10 / 09)

miércoles, octubre 28, 2009

40 AÑOS DESPUES ERANDIO SIGUE EXIGIENDO JUSTICIA PARA MURUETA Y FERNÁNDEZ

Hoy se cumplen cuatro décadas de la noche en la que Anton Fernández, de 54 años, recibió un balazo en la cabeza mientras observaba desde el balcón de su vivienda, en la erandiotarra calle Obieta, las protestas contra la contaminación atmosférica que Guardia Civil y Policía Armada trataban de abortar. Pocos días después falleció y una enorme losa trató de ocultar las circunstancias de su muerte. Como la de Josu Murueta, al que un disparo alcanzó el abdomen y perdió la vida el 29 de octubre de 1969 en el transcurso de las movilizaciones convocadas para denunciar la represión policial contra miles de vecinos que reclamaban un aire para respirar.

La contaminación atmosférica generada por las industrias químicas en ambas márgenes del Ibaizabal comenzó en el inicio de los años 60 del siglo pasado a ocasionar enfermedades de garganta y pulmón en localidades como Erandio y Barakaldo. Las protestas no se hicieron esperar, especialmente después de que el 3 de setiembre de 1969 una densa nube de humo, a modo de espesa niebla y con un fuerte olor a amoníaco, invadiera los barrios de Altzaga y Astrabudua.

Más de 1.000 erandiotarras se concentraron en la actual Plaza del Ayuntamiento y marcharon hasta la carretera de la Ría, que cortaron hasta que la Guardia Civil hizo acto de presencia. El médico José María Dermit Saralegui, teniente alcalde franquista, prometió soluciones, asegurando que había comunicado con el gobernador civil para que aclarase responsabilidades con las empresas que pudieran haber vertido los gases. La protesta duró hasta la noche en la plaza consistorial, vigilada por las FSE.

El 6 de octubre, a las 22.00, más de 2.000 personas salieron a la calle al grito de «Gases no». Cortaron de nuevo la carretera de la Ría con dos barricadas de troncos, bidones y otros materiales. Se produjeron cuatro heridos por las cargas de guardias civiles y policías armados, y por si fuera poco un coche arremetió contra los manifestantes, que permanecían sentados pacíficamente en la calzada.
Tal era la tensión que Dermit tuvo que trasladarse a Erandio para tratar de apaciguar los ánimos a las 23.25. Sus promesas no convencieron a los erandiotarras y, en torno a la 1 de la madrugada, la Policía empleó mangueras de agua para disolver a los manifestantes, que se adentraron por las calles Obieta y Jado. Desde los balcones, algún vecino arrojó objetos a los agentes.
Las protestas continuaron hasta que las balas alcanzaron el 28 de octubre de 1969 a Anton Fernández en el balcón de su domicilio, en la calle Obieta. Por la mañana, más de 2.500 trabajadores se declararon en huelga y salieron a la calle. Cerca de Ategorri, Josu Murueta, de 31 años, recibía un disparo en el abdomen y fallecía por la noche; otra persona también fue alcanzada por las balas.

Ahora, al cumplirse el 40º aniversario de aquellos trágicos sucesos, en los primeros meses de Pilar Careaga como alcaldesa de Bilbo -al que estaba anexionado Erandio-, Ahaztuak, LAB y un grupo de vecinos pretenden recordar la movilización popular de entonces. Una movilización que Iratxe Azkue, de la central abertzale, afirmó que «puso los pilares del movimiento ecologista vasco». Además, resaltó «el vital papel que desempeñaron las mujeres puesto que fueron las madres, con sus niñas y niños recogidos de las escuelas, las pioneras de la lucha».

Martxelo Álvarez, de Ahaztuak, recordó que no sólo los represaliados de la guerra de 1936 son víctimas del franquismo, sino también los del 3 de Marzo de Gasteiz o los de la «masacre de Erandio». «En esto de la memoria histórica parece que hay víctimas de primera, segunda... y luego los que no lo tienen claro, como en el caso de Erandio», manifestó. Recalcó que los actos de homenaje a Anton Fernández y Josu Murueta han sido escasos; citó el acuerdo del Consistorio eran- diotarra de poner a una plaza de Astrabudua el nombre de la segunda de las víctimas.

Álvarez incidió en que, 40 años después, ha llegado el momento de avanzar en el esclarecimiento y reparación de unos hechos y unas víctimas olvidadas deliberadamente.

Dos charlas y un homenaje recordarán a las víctimas

Dos charlas, hoy y mañana, así como un homenaje el sábado en la plaza de Astrabudua que lleva el nombre de Josu Murueta, tratarán de homenajear y reivindicar la memoria de estas víctimas del franquismo.

Hoy, a las 19.00, en la sala Josu Murueta de Astrabudua se desarrollará un vídeo-fórum sobre «Otras víctimas», con la participación de la Asociación de Víctimas del 3 de Marzo de 1976 en Gasteiz. Al día siguiente, en los bajos de la casa consistorial de Erandio, a las 19.00, miembros de Ahaztuak hablarán sobre «Hacer memoria. Hacer justicia».

El acto central de estas jornadas con motivo del 40º aniversario de los trágicos sucesos tendrá lugar el sábado, a partir de las 13.00, en la plaza Josu Murueta, en el barrio erandiotarra de Astrabudua. Allí homenajeará a todas las víctimas de aquellos hechos, no sólo a las mortales y sus familiares, también a todos los heridos por disparos de la Policía.

(Gara. 28 / 10 / 09)

1969KO ERANDIOKO GERTAKARIETAN HILDAKOAK. AHANZTURIK ATERATZEN

Ahaztuen artean, badago memoria historiko kolektiboan tarte txikiagoa duenik, eta ahaztuago dauden horien artean, badago denboraren poderioz ikusezin bihurtu denik. Josu Murueta eta Anton Fernandez izen-abizenak ia ezezagunak dira Erandiotik (Bizkaia) kanpo, baina Francisco Franco diktadorearen errepresioak egindako sarraskiaren parte dira. Haien herriaren ongizatea defendatzen ari zirela hil zituen Polizia Armatuak, bihar 40 urte beteko dituzten gertakarietan, Erandion bertan. LAB sindikatuak, Ahaztuak 1936-1977 elkarteak eta euren sendiek haien omenezko hainbat ekitaldi antolatu dituzte datozen egunetarako.

1969ko udazkenean egoerak eztanda egin zuen Erandion. Inguruko industria jardueraren ondorioz, kutsadura atmosferikoa jasanezina zen herrian. Amak izan ziren lehenengoak kexatzen, seme-alabek arnasteko arazoak zituztela ikusita. Ondoren, administrazioekin eta enpresaburuekin biltzeko batzordeak sortu zituzten bizilagunek. Irailaren 3an, enpresa batek izandako isuriaren ondorioz, ke hodei trinkoa eta amoniako usain bortitza hedatu ziren Astrabudua eta Altzaga auzoetan. Egun hartan herritarrak protestan atera zirenean, mobilizazio historiko bezain ezezagunak abiatu zituzten.

Baina Erandioko gertakari haien atalik ilunena ia bi hilabetera helduko zen. «Gasik ez» aldarrikatzen zuten mobilizazioak hasi ziren. Elkarretaratze baketsuekin hasi, manifestazioetara pasatu, eta, ondoren, zirkulazio mozketak, eserialdiak eta barrikadak heldu ziren. Guardia Zibilak eta Polizia Armatuak protestak sakabanatu zituzten, borraz eta tiroz, baina herritarrek tinko jarraitu zuten. Urriaren 29ko mobilizazioetan, polizien bala batek larri zauritu zuen Anton Fernandez, 55 urteko gizona. Tabernaria zen, oso ezaguna herrian, eta, hurrengo egunean, erasoaren berri izan zutenean, greban atera ziren fabriketako langileak. Polizia Armatua tiroka hasi zen, eta hainbat behargin zauritu zituen; tartean, Josu Murueta 31 urteko erandioztarra. Egun batzuen buruan, hil egin ziren biak.

«Guardia Zibila, tankeak... sekula ikusi gabekoak gertatu ziren Erandion. Epaiketa militarra ere egin ziguten», gogoratu du Manolo Castrillok, poliziak tiroz zaurituetako batek. «Antonen eta Josuren hilketen ostean, herria lur jota geratu zen. Bizilagunek izarak jarri zituzten balkoietan xingola beltzekin, greba orokorrak egin ziren...». «Bidezko gauzak aldarrikatzen zituen herriak», ekarri du gogora Josu Muruetaren alargun Pili Arenazak.

«Baina zer egin behar zuen herriak? Harriak botatzen zituzten, eta balak jasotzen», erantsi du Anton Fernandezen alaba Cristina Fernandezek. Biek gogoan dute herritarrek agertutako babesa; adibidez, Erandioko bizilagunak zaurituentzako odola ematera joan zireneko unea. «Herriak bai, herriak beti eman digu sostengua, baina administrazioek ez dute gutaz ezer jakin nahi izan», deitoratu du Arenazak. Izan ere, 40 urte igaro diren arren, administrazioek ez dituzte Josu Murueta eta Anton Fernandez frankismoko biktima gisa onartu. «Aitortza baino ez dugu nahi, gainerako biktimak bezalaxe. Baina hori ez lortzea bidegabekeria bati egindako beste bidegabekeria bat da», dio Pili Arenazak. Horretaz gain, «justizia» egin beharra nabarmendu du Ahaztuak elkarteko Martxelo Alvarezek: «Memoria historikoaz mintzatzen garenean, orainaz eta etorkizunaz ari gara. Erregimen batek bere krimenen zigorgabetasunaren bidez irauten du bizirik. Oraindik ez dakigu nork agindu zituen 1969ko oldar basati haiek, eta nor den hilketen erantzulea».

Gaurtik larunbatera omenaldia egingo diete Muruetari eta Fernandezi, eta justizia egiteko dinamikak abiatuko dituzte Erandion. Baina horretaz gain, mobilizazio historiko haietan ereindako hazia ekarri nahi dute gogora, LABeko kide Iratxe Azkuek adierazi duenez: «Borroka eredugarria izan zen, herri mobilizazio parte-hartzailea. Euskal mugimendu ekologistaren oinarriak jarri zituen, borrokaren kontzientzia sustatu zuen, eta errepresioari tinko eta duintasunez erantzun zioten herritarrek».

EGITARAUA

Gaur. 'Beste biktimak' bideo-foruma, Astrabuduko Josu Murueta aretoan, 19:00etan.
Bihar. 'Memoria egin, Justizia egin' hitzaldia emango dute Ahaztuak elkarteko kideek
Erandioko Udaletxean, 19:00etan.

Larunbata.Omenaldi ekitaldi nagusia, Erandioko Josu Murueta plazan, 13:00etan.


(Berria. 09 / 10 / 28)

EL GENERAL SABINO FERNÁNDEZ CAMPO: SI Y NO A LA MEMORIA HISTÓRICA. Artículo de opinión de Miguel Ángel Llana

Hemos de olvidar la historia del "Alzamiento Nacional", la historia de lo que fue un sangriento golpe militar contra un Gobierno legalmente constituido, contra las instituciones del Estado, contra una buena parte del Ejército y, sobre todo, contra la democracia republicana y contra su gente. Y los que en él participaron fueron unos golpistas que acarrearon cientos de miles de muertos y de miseria para acabar sumándose al fascismo de Europa. Fueron la causa directa de casi medio siglo de miseria moral, política y económica de la que aún quedan muchas secuelas. También beneficiados, algún superviviente y, lo que es más grave, muchos valedores.

Ahora dicen: no a la memoria histórica, no a los que defendieron la legalidad y que murieron por ella. No a los asesinados y también no a su memoria, pero, sí a los que participaron en el golpe de 1936 y continuaron durante décadas con represión y violencia, no sólo hasta el advenimiento de la democracia continuista, sino hasta la transición con la que los mismos de entonces impusieron ahora la ley no escrita del punto final.

Fernández Campo se sumó y combatió al lado de los golpistas, llegando a Alférez Provisional y a Teniente, es decir, militar adicto al régimen franquista por definición, y más tarde a General, para estar durante muchos años al lado del dictador y en cargos de confianza y de responsabilidad. No sé si participó, como abogado que era, en alguno de los juicios sumarísimos -linchamientos y asesinatos legales- que comenzaron al finalizar el golpe militar de Franco en 1939, pero en todo caso sí estaba al lado de todos los que formaban el jurado y de sus promotores, tanto por su cargo como por su rango, y esto sin la menor duda. Tampoco sé si participó en al algún pelotón de fusilamiento, como militar que era, pero sí es seguro que era compañero de armas y de promoción de compañeros que sí participaron. Que se sepa, nunca repudió nada de lo sucedido durante el golpe o de lo que sucedió durante las décadas que duró la dictadura.

Fue jefe de estudios y profesor de la Academia de Intervención Militar durante la dictadura y también fue interventor de la Casa Militar del General Franco. Al mes de morir éste fue nombrado subsecretario de la Presidencia y, poco más de medio año después, en 1976, subsecretario del Ministerio de Información y Turismo. Una buena carrera y, obviamente, comprometida, sin duda alguna, con la dictadura, con el dictador y con sus métodos.

Olvidando todo esto, que es mucho olvidar, resulta que ahora los medios de comunicación, los políticos de izquierda y de derecha lo pintan y lo recuerdan como el salvador del intento de golpe de Tejero de 1981. Pero también olvidan, sin entrar en más detalles, que la Casa Real salió en antena cuando el fracaso del golpe ya era cosa de horas, según la escasa información que la ciudadanía poseía. Porque nada se supo hasta pasadas bastantes horas de qué lado estaba el Palacio de la Zarzuela. Y, eso sí, condenaron el golpe cuando éste sólo se limitaba al Parlamento, cuando el golpe estaba fracasado. Dicho coloquialmente, pero con toda seriedad, esperaron a la última vuelta para apostar.

Elogian el que Fernández Campo tuviera como lema y, como principio de lealtad, a Dios, al Rey y a la Patria. En el nombre de Dios la Iglesia Católica apostó por el golpe, por los golpistas y por la dictadura. El Rey no se fue, lo echaron, y sólo vino de la mano del dictador y juró, ese era el precio, los Principios Fundamentales del Movimiento. Y, por Patria, queda por saber si es la Patria de la dictadura, a la que también juró defender y defendió, o qué otra abstracción de algo sin más contenido que el que convenga al poder que siempre defendió.

Sí y no a la memoria histórica pero, como siempre, con las matizaciones en favor de los de siempre.

(Asturbulla. 27 / 10 / 09)

martes, octubre 27, 2009

ACTOS DE MEMORIA Y HOMENAJE EN EL 40. ANIVERSARIO DE LOS SUCESOS DE ERANDIO DE 1969

Desde principios de los sesenta, Erandio (Bizkaia) padecía una gran contaminación atmosférica. Muchas personas estaban sufriendo enfermedades de garganta y del pulmón. Hubo muchas manifestaciones, pero fue durante este año, 1969, cuando las protestas se van a ir recrudeciendo, teniendo como episodio más sangriento la protesta del 29 de octubre de ese año en la que fallecerá Josu Murueta y, días más tarde, Antón Fernández.

El 3 de septiembre de 1969, después de que una densa nube de humo a modo de espesa niebla y con fuerte olor a amoníaco invadiera Astrabudua y Altzaga, más de 1.000 personas se concentraron pacíficamente, otra vez, en la actual plaza del ayuntamiento protestando por la situación que se estaba viviendo. Muchos de los manifestantes se concentraron posteriormente en la carretera de la ría, cortando el tráfico, hasta que la Guardia Civil les disuadió. Aquel día salió el teniente alcalde franquista prometiendo soluciones y diciendo que se había comunicado con el Gobernador Civil, para que aclarase responsabilidades con las empresas que pudieran haber vertido los gases. Las protestas duraron hasta la noche en la plaza del Ayuntamiento, donde las fuerzas del orden vigilaban por si se producían altercados.

Al mes siguiente, concretamente el 6 de octubre, se produjo una nueva manifestación de los vecinos sobre las diez de la noche. Como solía ser habitual, más de 2.000 vecinos se manifestaron, a grito de “gases no”, y cortaron la carretera que va de Bilbao a Getxo, bordeando la ribera del río Nervión, mediante dos barricadas hechas con troncos, bidones y otros utensilios. Ese día hubo cuatro heridos, y es que un coche arremetió contra los vecinos.

La Guardia Civil se personó para disolver la manifestación y junto con ellos 50 guardias de la Policía Armada. Se intentó disolver la manifestación, levantando las barricadas para que los vehículos pudieran pasar, pero los vecinos se sentaron en la carretera varias veces para interrumpir el paso de los vehículos. La situación por momentos se estaba poniendo cada vez más intensa, teniendo que acudir el teniente alcalde, Dermet, a las once y veinticinco de la noche al lugar de la manifestación diciendo que las autoridades iban a poner fin a las manifestaciones y que se estaba hablando con las empresas para llegar a una solución. Los intentos de apaciguamiento fueron vanos, no era la primera vez que los vecinos oían que se estaban tomando soluciones, y las protestas siguieron. Alrededor de la una de la madrugada, desde las fuerzas del orden se aviso nuevamente que se disolviera la manifestación, al no hacer caso coches con mangueras lanzando agua, hicieron que los manifestantes se fueran a las calles interiores, la actual calle Obieta y Jado, dejando libre la carretera de ría. Las fuerzas del orden siguieron por las calles. Desde los balcones hubo algún vecino que les arrojaba diversos objetos mientras los manifestantes se dispersaban poco a poco.

La Comisión de Vecinos de Erandio comunicó ese día que la manifestación se había producido por el silencio de las empresas ante la contaminación y por el malestar de los vecinos ante la situación cotidiana y al ver que las peticiones de los vecinos no habían sido atendidas.Durante esos tiempos fueron constantes las huelgas, protestas y manifestaciones, que solían consistir en cortar la carretera de la ría, o también el paso de las vías del tren que había en Erandio, en el que también solían ponerse barricadas, y solían ser levantadas por muchos vecinos que salían del tren y las tenían que levantar, muchas veces, a golpes de porrazo.

Pero la protesta más recordada fue la huelga que tuvo lugar el 29 de octubre, la represión policial provocó decenas de heridos y un trágico balance de dos vecinos fallecidos por las balas franquistas, Josu Murueta y Antón Fernández.

(*) Fuente: Jorge González, historiador.


1969-2009. UNA MEMORIA SIN JUSTICIA

Con motivo del 40 aniversario de los sucesos de Erandio, Ahaztuak 1936-1977 ha organizado una serie de actos para homenajear y reivindicar la Memoria de estas víctimas del franquismo.

Este miercoles, 28 de Octubre, se celebrará un video-forum sobre "Las otras víctimas" con la participación de Martxoak 3 Elkartea - Asociación de Victimas del 3 de Marzo de 1976, tomando como ejemplo el trabajo desarrollado en los últimos años contra la impunidad de la masacre policial que acabó con la vida de 5 trabajadores en Vitoria-Gasteiz, se analizarán las similitudes entre ambos casos y se dará cuenta de las dificultades a ls que se enfrenta la lucha por la Verdad y la Justicia de las víctimas de la represión franquista en general y de los periodos denominados "tardofranquismo" y "transición" en particular. El acto será en la Sala "Josu Murueta" de Astrabudua a partir de las 19:00 horas.

El viernes, 30 de Octubre, en los bajos del Ayuntamiento de Erandio se ha organizado una charla bajo el título "Hacer Memoria, Hacer Justicia", a partir de las 19:00 horas miembros de Ahaztuak 1936-1977 hablarán de la importancia de la recuperación de la Memoria Histórica Democrática y Antifascista en Euskal Herria, repasarán los logros conseguidos y los retos pendientes en torno a la Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del franquismo.

El sábado, 31 de Octubre, como acto central de estas jornadas con motivo del 40 aniversario de los trágicos sucesos, se celebrará un acto de homenaje en la plaza Josu Murueta de Erandio a las 13:00 horas.

AHAZTUAK 1936-1977