miércoles, mayo 19, 2010

DESDE LOS BARROTES DE LA MEMORIA

CORREN tiempos de ilegalizaciones cuando aún nadie ha declarado el franquismo ilegal. El terror del régimen dictatorial español continúa vivo en historias reales que las novelas más vendidas son incapaces de superar. Por desgracia, la zornotzarra Marina García lo sabe bien. A sus 80 años, asegura que "sólo con ver a Mariano Rajoy en televisión me echo a temblar". Cualquier herencia del franquismo le remueve los 70 años de tristezas que sus entrañas no son capaces de diluir.

Transcurría el año 1939. Los padres de Marina García trataban de recuperar la alegría después de que el 9 de abril de 1937 un conductor ebrio atropellara a una de sus hijas causándole la muerte. Residían en Villar de Chinchilla, Albacete. Ella, madrileña, era maestra de escuela. Él, toledano, trabajaba en Correos. Pero la cotidianidad se tiñó de tragedia en el momento en el que una familia de panaderos del pueblo denunció a los García-Rodríguez. "Por envidias y por ser socialistas", asegura Marina desde los barrotes de su memoria. Condujeron al matrimonio al penal de Chinchilla. Con la madre, encarcelaban también a su hijo recién nacido, Crescencio.

En ese momento, una joven acogida por esta familia llamada María se hizo cargo de tres hijos, entre ellos, Marina. "La joven María hizo todo lo que una persona puede hacer por sacar adelante a unos niños que, además, no éramos sus hijos. Le estaremos siempre agradecidos", enfatiza Marina.

Al pasar los días de Guerra Civil, las noticias se iban tornando cada vez más negras. Antes de que el fascismo encarcelara a la madre, ésta le hizo una terrible confidencia a Marina. "Yo tenía escasos años y no llegué a comprender que me dijera que estaba contenta porque le habían condenado a 30 años y 1 día de cárcel. Marina, ¡me han conmutado la pena de muerte!", exclamó. Lunas después, con ambos encarcelados, la cuidadora recibió una cruel notificación avisando de que los franquistas iban a fusilar al padre -"sin haber sido juzgado"- para que presenciaran la ejecución. Decidieron no acudir. El fusilamiento se cumplió el 18 de mayo de 1939. El mismo día, dos años antes, Amorebieta había sufrido la entrada de los golpistas fascistas, municipio al que los nacionales destinarían, de forma paradójica, a la madre presa. "Guardamos una carta escrita por nuestro padre dos horas antes de ser fusilado. Se despide de todos nosotros y siempre con Dios por testigo", narra Marina con palabras emocionadas: "No puedo decir todo lo que he sufrido".

Su madre sobrevivió también al campo de concentración de Saturraran y a la cárcel habilitada en El Carmelo de Amorebieta, a donde la joven María no dudó en desplazarse con los hijos de la maestra. "La chica guardó las joyas familiares y las vendió en Amorebieta, para darnos de comer", agradece. Tardaron en llegar al pueblo tres días en trenes de mercancía. Una vez aquí, la joven tuvo que hacerse cargo también del hijo menor que se lo arrebataron a su madre "por cumplir el destete".

Marina tuvo "suerte", valora. Cayó en gracia en dos familias: una de Amorebieta y otra de Ondarroa que quisieron hacerse cargo de ella. La primera sufragó su internado de tres años en Santurtzi y la segunda le trasladaba en verano cerca de su madre cuando estaba presa en Saturraran. "Recuerdo que en Ondarroa me llevaban al alto de la carretera y desde allí veía cómo mi madre nadaba en el mar", rememora esbozando la primera sonrisa. En Santurtzi, las Hijas de la Cruz le prohibían decir que su madre estaba en la cárcel con las carmelitas, que entonces, eran unas monjas "muy rectas".

No así el también carmelita Padre Leandro. "Al ser casi todas las presas analfabetas, mi madre era la directora del cuadro artístico que había y el Padre Leandro confiaba mucho en ella. Solíamos ir a visitarle. Había una verja ante nosotros y otra ante ella, con una monja en medio. En una ocasión, pudimos entrar y ver su petate con un colchoncito enroscado y donde dormían hacinadas muchas juntas". La mayor alegría de las dos Marinas -la madre también se llamaba así- fue cuando, estando en el internado de Santurtzi, liberaron a la maestra. La niña, a la que el médico había diagnosticado la "enfermedad de la tristeza", como se denominaba entonces a la depresión, sanó. Marina vuelve a sonreír: "¡Fue la cosa más grande del mundo para mí! Ese mismo día me fui. Yo sólo quería estar con ella".

Transcurridos 71 años, Marina denuncia que en la guerra les privaron de tres viviendas de la familia. Y concluye positiva porque su madre volvió a recuperar su plaza de maestra, esta vez en Ea. Hoy Amorebieta-Etxano es su pueblo que "no cambiaría por nada, aunque me gusta mucho Madrid. Sólo tengo la espinita de no haber conocido Pontevedra, donde nací", subraya como queriendo volver a nacer. A revivir su vida.

(Deia. 19 / 05 /2010)

"EL CORREO ESPAÑOL": DIARIO DE LA FALANGE ESPAÑOLA TRADICIONALISTA Y DE LAS JONS. Artículo de opinión de Iker Merodio

Hace diez años, El Correo Español celebraba su 90 aniversario. Y lo hacía en un contexto en el que la información diaria emanaba de los periódicos y la atemporal de los libros, principalmente. Pero la primera década del siglo XXI ha supuesto una revolución en el modo de consumir y compartir datos y la ocultación que entonces podía ser efectiva hoy es prácticamente imposible.

De este modo, en redes sociales como Facebook o Flickr, por medio de herramientas como Slideshare y, sobre todo, gracias a la velocidad y las posibilidades del correo electrónico, han circulado archivos de texto e imagen en los que podían verse el verdadero primer número de El Correo Español al tiempo que un montón de carteles en la Gran Vía de Bilbao dicen que dicho diario cumple cien años en 2010. Y ambas fechas no coinciden. De hecho, el que ha llegado a tan redonda cifra es El Pueblo Vasco, diario anterior y anexionado por El Correo Español tras orden de Franco en 1938.

El Pueblo Vasco, fundado por los Ybarra y de la Revilla en 1910 -por lo que, sí, éste cumple cien años- fue intervenido por la República por su carácter monárquico antes de que, el 6 de julio de 1937, volviera a salir a la calle. La fecha coincide con la aparición de un nuevo diario: El Correo Español. Diario de la Falange española tradicionalista y de las JONS. Una cabecera autónoma que más tarde y por orden de Francisco Franco, absorbería El Pueblo Vasco. Del mismo modo que, en 1948 y como recordaba Ángel Arnedo durante la celebración del 90 aniversario (igualmente falaz, pero en un contexto diferente, como ya se ha visto), la cabecera adquiría El Diario Vasco ya como Bilbao Editorial SA, germen del actual Vocento. Por cierto, el texto que hace diez años firmara el anterior director de El Correo Español se titulaba, significativamente: "Ha merecido la pena". Sin duda, las anexiones auspiciadas por un dictador pueden llegar a ser ventajosas si permiten reescribir la historia propia.

Porque el verdadero centenario de El Correo Español tendrá lugar el 6 de julio de 2037. Tal vez entonces los editores se atrevan a reproducir aquella primera portada que no forma parte de la exposición de la Gran Vía de Bilbao cuyo titular, sin duda, es de los que molesta a propios y a extraños: "Un discurso del Generalísimo. Un decreto trascendental". De este modo, El Correo Español. Diario de la Falange española tradicionalista y de las JONS reconocía y agradecía a Francisco Franco la concesión de unas rotativas -con las que se imprimió ese primer número y los siguientes- incautadas por el régimen al periódico Euzkadi. Todos estos datos históricos pueden completarse en el volumen de 1977 escrito por Alfonso Carlos Sáiz de Valdivielso, Triunfo y tragedia del periodismo vasco (1900-1939).

Aquel primer número de El Correo, que está accesible en los fondos hemerográficos vizcainos, contenía noticias como: "Una inmensa muchedumbre asistió el domingo al homenaje a los caídos en la defensa de la Unidad de España", "En la montaña, en Asturias y en León, todo son victorias", "La garra roja. Ni Oliveira Salazar sucumbe ni sucumbirá su obra" o "Queda anulado el Concierto Económico en las dos provincias vascas de Guipúzcoa y Vizcaya". Además, podían encontrarse fotos del dictador y de falangistas con el brazo en alto. Como apuntaba Walter Lippman, "las imágenes siempre han sido la forma más clara de transmitir ideas".

No obstante, es el último titular el que, sin duda, más valor histórico-político tiene. La anulación del Concierto Económico en Bizkaia y Gipuzkoa en 1937, dota de un curioso sentido a los intentos del Partido Popular de las provincias limítrofes con la CAV de hacer lo propio en la actualidad, con el beneplácito del PSOE. Sólo por citar otra curiosidad, en la página cuarta de este primer ejemplar, la empresa Klein avisaba de que readmitiría pedidos una vez "restablecida la normalidad en esta provincia" en un anuncio que terminaba con un significativo "¡Viva España!". Un discurso, el de la "normalidad", de indiscutible actualidad. Para colmo de paralelismos, en la contraportada, al final de una noticia destacada sobre la revista Gudari, El Correo Español se pregunta: "Pero, ¿era Euskadi nación?". Con todo, la trayectoria de este medio, pegado al régimen franquista desde su génesis, hubiera apasionado a Umberto Eco, quien en su célebre Apocalípticos e integrados sobre los medios, afirmaba que "favorecen proyecciones hacia modelos "oficiales"".

Este, y no otro, es el primer número del Diario de la Falange española tradicionalista y de las JONS, que lleva setenta y tres años ocultando su origen y la línea ideológica con la que fue fundado bajo el auspicio de Francisco Franco. La adquisición de El Pueblo Vasco, impulsada también por el dictador, brindó a la cabecera una oportunidad perfecta para ofrecer una cara más amable y un pasado más políticamente correcto. Pero lo malo del celofán es que, pese a su brillante color, permite ver lo que envuelve. Así, El Correo Español ha tenido que desprenderse de hasta tres elementos que, sin embargo, han conformado su personalidad durante estos setenta y tres años: el largo subtítulo de "Diario de la Falange española tradicionalista y de las JONS", la segunda cabecera -"El Pueblo Vasco"-, y hasta del "Español" que, al parecer, poco le ayuda a su imagen de marca en Bizkaia y Araba. Sólo se mantiene en letra mínima encima de la cabecera actual.

Hoy, sus trabajadores intentan que su producto resulte interesante a los lectores cada mañana, al igual que en el resto de empresas periodísticas. Y poco tienen que ver con el pasado falangista que ha sido silenciado. Son sus directivos y responsables los que deben responder por qué, en los últimos treinta años, han intentado ocultar cuarenta años de adhesión a la dictadura franquista. El investigador británico James Curran afirma en su libro, Medios de comunicación y poder, que los diarios suelen estar "influidos por el pensamiento dominante del momento". Aunque es cierto que el momento histórico no sirvió de justificación a un medio como Euzkadi, que no se plegó al régimen y por ello fue despojado de la rotativa que fue regalada, precisamente, a El Correo Español. Según relata Noam Chomsky, en Los guardianes de la libertad, que firmaba junto a Edward S. Herman, "la propaganda en favor de nuestro bando se considera como una práctica informativa totalmente legítima".

Por lo tanto, todo depende del "bando" que se escoja para justificar una trayectoria, un silencio y una posición firmemente favorable al régimen durante cuarenta años. Una posición ocultada. Pero la tecnología ha encendido ahora la luz sobre la hemeroteca para desgracia de quien se ubicó en la oscuridad. Fernando Díaz Nosty ya avisaba, en su volumen El déficit mediático, de que "lo que queda es el mensaje".

(Nabarralde.com)

martes, mayo 18, 2010

UNA MILITANCIA DIGNA DE LOS LIBROS DE HISTORIA


Luciano Torrontegui Menchaca, fallecido el pasado mes de abril, pertenecía a una legión de hombres valientes, de talante firme y valores sólidos e inquebrantables que combatió en la Guerra Civil de 1936-39 en el bando republicano y después luchó en la clandestinidad y en el exilio contra la dictadura franquista. Conocido también por su alias de Luis Torres, Torrontegui fue enlace de la CNT y uno de los protagonistas de la fuga del penal de Ocaña en 1948. A pesar de su lucha incansable y de todas las penalidades sufridas, repetía que "lo volvería hacer 20.000 veces", recuerda hoy su hija Agurtzane. Torrontegui, nacido en Meñaka el 28 de julio de 1916, mostró desde muy joven su querencia por la lucha obrera y se afilió al Sindicato del Transporte Marítimo, un sector que conocía a la perfección desde que a los 14 años se hiciese a la mar. Luciano y los otros siete afiliados que tenía la CNT en la naviera Sota y Aznar llevaron a cabo una huelga en 1935 en el barco que ganaron, tras tres meses de lucha.

Cuando estalló la sublevación con el alzamiento militar, cruzaba en un barco de esta naviera de África a España y fiel a sus ideas libertarias ya entonces, decidió, junto a sus compañeros, tomar posesión del barco e intentar evitar que fuera militarizado. Después de ser objeto de bombardeos y con el barco agujereado, recalaron en Cuba. Pero en la Cuba de Baptista, los apresaron como rebeldes y los encarcelaron durante tres meses en El Morro de La Habana. Luciano regresó a Francia en un barco que había ido a llevar hijos de republicanos españoles a México. Desembarcó en Saint Nazare, cruzó por Catalunya, entró en España y se enroló en el Ejército republicano como infante de Marina. Allí le enviaron a Cartagena, hizo la instrucción y se enfrentó a su primer combate en la batalla de Teruel en el invierno del 37-38. Le tocó servir en la división de Lister, en el Segre. Tratando de ocultar su filiación confederal para evitar ser objeto de represalias, su genio libertario terminó por manifestarse ante las injusticias. El inicio de un consejo de guerra y las amenazas veladas de muerte por boca de un comisario le llevaron abandonar esa división y a enrolarse en una compañía de dinamiteros en Seo de Urgel.
Campos de concentración

Tras la Guerra Civil, Torrontegui también sufrió los campos de concentración franceses. Su hija Agurtzane Torrontegui relata las andanzas de su padre que suman anécdotas y trazan una biografía a prueba de historiadores. "En el 39, regresa a Saint Nazare para trabajar para el ejército inglés. Pero en junio del 40, con la invasión alemana en Francia, los ingleses se marchan, los dejan abandonados a su suerte y entonces mi padre y sus compañeros deciden bajar hacia Iparralde. Pero en Burdeos les paran, les quitan todo lo que llevan y ellos optan por quedarse en Las Landas donde coinciden en octubre del 40 con la entrevista de Hitler con Franco", rememora Agurtzane, con el convencimiento de que el carácter de su padre, prudente y generoso, le condujo a una militancia digna de figurar en los libros de Historia.

"Con el miedo a ser deportados, en Burdeos les coge de lleno la II Guerra Mundial. Allí llevan a cabo algunas actividades de resistencia y sabotaje contra el Ejército alemán. Y mi padre se enrola en el batallón Libertad con responsabilidades de mando. A partir del otoño del 44, participan en la liberación de la zona más atlántica de Francia. De hecho, él y otros recuperan muchas armas que dejaron los alemanes en la retirada, con la esperanza de que, puestas a resguardo, sirvieran para derribar a Franco".

Enlace de la CNT

Nuevamente cruza la muga y Luciano forma parte de los grupos de defensa en los Pirineos, en Urepel. Es en ese momento cuando desarrolla la labor de enlace para la CNT, acompañando a emisarios del interior hacia el exilio y viceversa. Entre otros, guió a Antonio Ejarque Pina, entonces secretario general de la CNT de España, actuando con varios nombres falsos, como Luis Torres.

En una de sus peligrosas misiones, en 1946, Luciano Torrontegui fue detenido por la Guardia Civil. Sufrió continuas palizas durante los 15 días que pasó en la DGS y fue condenado a seis años y un día. Compartió prisión con Koldo Mitxelena en Alcalá de Henares. Sin embargo, luego fue trasladado a Ocaña y el 8 de mayo de 1948 fue uno de los doce confederales que protagonizaron la sonada fuga de Ocaña. Le detuvieron en Madrid el 13 de mayo y pasó por los penales de Ocaña, Guadalajara, Yeserías y Larrinaga, donde enfermó debido al duro régimen de aislamiento. Sin embargo, no sería hasta 1951 cuando consiguiese la libertad definitiva.

La semblanza de Torrontegui está jalonada de orgullo. "Ni un solo momento en casa ha negado su trayectoria y su lucha, siempre habló de su participación, de su pertenencia", afirma Agurtzane. Todo ello a pesar de que nunca acabó de tener los papeles en regla y así detalla la anécdota de que le fueron a buscar para hacer el Servicio Militar hace ahora unos cuarenta años. Los dos momentos más álgidos de su lucha fueron, no obstante, la fuga del penal de Ocaña y su aventura francesa. "Los argumentos que nos cuentan en las películas palidecerían en comparación con lo que ellos tuvieron que hacer y sufrir, con túneles, muros taladrados, etc. Y otro de los momentos más importantes para él fue la lucha en Francia y la participación en el batallón Libertad", rememora su hija.

(Deia. 18 / 05 / 2010)

lunes, mayo 17, 2010

JAVIER PRADERA, LA AMNISTIA Y LA TRANSICIÓN. Artículo de opinión de Vicenc Navarro, catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad Pompeu Fabra

Las propuestas de enjuiciar los crímenes del franquismo han creado un gran revuelo. Entre estas voces está la de Javier Pradera, quien, con un estilo agresivo, característico de sus escritos, insulta a aquellos que están intentando cambiar la Ley de Amnistía, los cuales quieren evitar que ésta proteja a aquellos que cometieron violaciones de los derechos humanos, pertenecientes a la categoría internacionalmente conocida como “crímenes contra la humanidad”. Javier Pradera les llama de todo: “hipócritas”, “moralmente viles”, “ignorantes”, “fraudulentos”, “estúpidos”, y así una larga retahíla de ofensas, realizadas con gran exuberancia en su utilización de epítetos, todo ello con el objetivo de ridiculizar a los oponentes de su tesis. Ésta es la consabida y constantemente promocionada versión de la transición, que asume que la Ley de Amnistía fue un pacto entre vencedores y vencidos basado en una reconciliación y en un consenso que permitió a los españoles construir la democracia y aprobar la Constitución.

Javier Pradera es hijo de vencedores y yo soy hijo de vencidos. Y tengo una visión muy distinta de la que tiene Javier Pradera de lo que fue la Transición, de lo que fue la mal llamada reconciliación, y de como se aprobó la Amnistía. Su visión de este periodo de nuestra historia –que reproduce la sabiduría convencional del país- ha servido más a los sucesores de los vencedores que a los sucesores de los vencidos. Y la mejor prueba de ello es que, treinta y dos años después de haber producido aquella Transición, los familiares de 112.000 personas asesinadas por los fascistas están todavía encontrando enormes dificultades para poder localizar y enterrar a sus muertos. Y cuando un juez intenta ayudarles, el Tribunal Supremo lo enjuicia por atreverse a hacerlo, indicando que la Ley de Amnistía no le permite hacerlo. De esta manera, la Ley de Amnistía está siendo utilizada como freno para evitar que se juzguen aquellos crímenes que pueden catalogarse, como bien han dicho eminentes juristas nacionales e internacionales, como “crímenes contra la humanidad”. Tal tipología de crimen está reconocida y recogida en la legislación internacional. Javier Pradera niega, sin embargo, que tal categoría de la Ley Internacional (y la argumentación que la sustenta) invalide la Ley de Amnistía, aunque nunca dice por qué, redirigiendo al lector a un libro que supuestamente avala tal negación. Pero, siendo un elemento clave para sostener su tesis, sorprende la ausencia de evidencia en la defensa de su argumento.

Parece, pues, dar por sentado, como Santos Julià, Fernando Savater y muchos otros que han escrito estos días en las páginas de El País, que la Amnistía estaba basada en un consenso, resultado de una generosidad, tanto de los vencedores como de los vencidos, sobre la cual ocurrió la reconciliación. Pero las víctimas no fueron ni siquiera consultadas en aquel supuesto consenso. Los dirigentes de los partidos que pactaron aquella transición asumieron una representatividad que sólo las propias víctimas tenían. Asumir que hubo reconciliación entre los herederos de los asesinos y los herederos de los asesinados es una enorme tergiversación que no puede sostenerse a base de citar a dirigentes de izquierda que hablaron de reconciliación. El hecho de que el conflicto entre los unos y los otros pasara de ser un conflicto armado a un conflicto civil, no quiere decir que las víctimas se hubieran reconciliado con sus verdugos, situación de difícil realización, pues los últimos nunca han pedido perdón a los primeros, y ni siquiera les han reconocido, obstaculizando –por todos los medios- (tal como muestra el caso Garzón) que se les encuentre y se les homenajee (es fácil de ver que sin el mandato del estado –tal como intentó el juez Garzón- las víctimas no serán enterradas). ¿Quién puede decir que la familia que está buscando el paradero de sus padres y abuelos se ha reconciliado con el Juez Alfredo Prego, miembro del Tribunal Supremo, defensor del golpe fascista, que se opuso al reconocimiento de los jueces republicanos asesinados por aquéllos que tal Juez defiende, y que ahora se opone a que el Estado les ayude a encontrarlos, consecuencia de las intervenciones del juez Garzón? El fin de la Guerra y de la Dictadura que se estableció no puede interpretarse como reconciliación, pues no se han dado las bases para que ésta ocurra. Como tampoco se puede asumir que el silencio existente sobre los crímenes del fascismo, que ha existido durante estos años, fuera resultado de la mal llamada reconciliación. Fue resultado del enorme poder de los sucesores de los vencedores, a través del control de los mayores aparatos de represión del estado –el Ejército, la Policía Nacional y la Judicatura- y de los medios de información y persuasión. Asumir este silencio como consenso es creer en una voluntad inexistente. No fue un silencio consensuado, sino impuesto (no fue hasta hace muy poco que la televisión –el instrumento más importante de difusión y persuasión en España- mostró en documentales como “Els nens perduts del franquisme” los horrores del fascismo), con la colaboración de muchos hijos de vencedores que no deseaban que se analizara el pasado de sus padres.

En cuanto a la Ley de Amnistía, ésta fue consecuencia, en parte, de las presiones de las protestas populares, pidiendo “Libertad, Amnistía y Estatuto de Autonomía”. Esta llamada a la Amnistía no era una llamada al perdón de los asesinos, sino al deseo y exigencia de que se sacara de las cárceles a los que estaban en ellas por su oposición a la dictadura. Alianza Popular, el tronco del cual deriva el PP, no apoyó ni la petición de amnistía ni la Ley. Para hacerla más aceptable a las derechas se incluyó protección a los violadores de derechos humanos dentro del bando vencedor de la Guerra, y responsables del terrorismo de estado. En realidad, cuando las derechas hablan de víctimas del terrorismo, se olvidan de que el mayor número de estos crímenes los cometieron miembros de aquel estado dictatorial basado en el terror, que ellos nunca han denunciado por su nombre. La Ley de Amnistía excusó de la amnistía aquellos delitos de sangre realizados por ETA y otros grupos, amnistiando, sin embargo, los asesinatos terroristas llevados a cabo por el estado. Fue en la práctica una ley de punto final, aunque la ambigüedad de su narrativa deja abierta una brecha que sectores de izquierdas quieren cerrar, permitiendo el enjuiciamiento de aquellos asesinatos.

En la transición no hubo rotura sino cambios, algunos de ellos muy importantes y significativos como, por ejemplo, la aceptación del principio de que la soberanía popular es la base del estado español. Ahora bien, tampoco hubo rotura. Decir esto no es decir, como maliciosamente se atribuye a los que cuestionamos la imagen idealizada de la Transición (refiriéndose a ella como inmodélica), que no cambiara nada o muy poco. Esto es absurdo. Decir que la Transición fue inmodélica quiere decir que hay todavía muchísimo por hacer para alcanzar los niveles de bienestar social y democracia que existen en la mayoría de países de la Unión Europea. Y la mejor prueba de ello es que el partido fascista ha llevado al juez Garzón ante la Corte Suprema por tratar de enjuiciar a la dictadura (permitiendo con ello que sea el Estado el que ayude a las familias a encontrar a sus desaparecidos), siendo probable que ahora tal Tribunal le penalice, y que el que escriba su auto sea el Juez Prego. Y todo ello como una maniobra por parte de las derechas de imposibilitar la labor del Juez Garzón, evitando que encuentre las entrañas corruptas de aquel partido, y una vez más –y como ocurrió durante la dictadura- utilice el fascismo para que le haga el trabajo sucio. Todavía queda muchísimo por hacer.

(El Plural. 17 / 05 / 2010)

viernes, mayo 14, 2010

EMOTIVO HOMENAJE A JOSE LUIS CANO

El colectivo por la recuperación de la memoria histórica Ahaztuak 1936-1977 (Olvidados en castellano) organizó ayer un emotivo acto en recuerdo de José Luis Cano, en el 33º aniversario de su muerte por disparos de la entonces denominada Policía Armada. Los hechos ocurrieron el 13 de mayo de 1977, cuando la Policía cargó contra una manifestación en la calle Calderería de Pamplona, junto al entonces bar Manuel, actualmente Imanol. Precisamente, justo donde Cano fue asesinado, Ahaztuak congregó a decenas de personas y descubrió una placa en su memoria.

(Noticias de Navarra. 14 / 05 / 2010)

“WEB ANTI-TERRORISTA”: ERROR EN LA PÁGINA. Artículo de opinión de Lander García Rodrigo (Ahaztuak 1936-1977)


La historia reciente de las vulneraciones de los Derechos Humanos derivadas de la violencia de motivación política en nuestro pueblo es trágica, el mapa del sufrimiento es amplio, plural y complicado. Ante esta evidencia, desde Ahaztuak 1936-1977, hemos denunciado que dentro de lo que llamamos modelo español de impunidad, existe una estrategia establecida de contra-memoria, que pretende desdibujar y criminalizar las diferentes expresiones de lucha antifranquista, sobre todo las que se produjeron en torno a los últimos años de vida del dictador. Desde nuestro ámbito de actuación pretendemos hacer una aportación sincera para que la fotografía sea lo más real posible. Hemos comprobado durante estos últimos años que cuando más cercana en el tiempo es la represión de la dictadura, más contradicciones crea en algunos análisis y más descaradamente intencionado es el tratamiento que se hace desde diferentes estamentos. Lo cual nos da alguna pista sobre las consecuencias del franquismo en la actualidad. Por eso reivindicamos la memoria sin complejos, luchando contra el manto de olvido, silencio e impunidad que durante décadas nos han querido imponer.

A la vista de algunas actuaciones podemos concluir que el esquema de no ruptura establecido en la denominada “transición” ha mantenido la versión oficial franquista sobre el relato de los acontecimientos y el reparto de papeles entre víctimas y victimarios. A la hora de analizar este tema, hay que andar con pies de plomo por razones obvias, pero no puedo evitar hacer alguna consideración ante algunos aspectos sorprendentes de la nueva “web antiterrorista” presentada por el Departamento de Interior, que parecen ser reflejo de esa estrategia de contra-memoria citada. El video de presentación bajo el título “Terrorista = Delincuente” comienza con un ejercicio de malabarismo histórico encomiable: “La organización terrorista ETA lleva medio siglo dedicada a cometer todo tipo de crímenes”. Las primeras imágenes en blanco y negro nos trasladan en el tiempo al corazón de la dictadura franquista, sin embargo no se cita esa circunstancia y se descontextualiza el nacimiento de ETA del espacio tiempo. Es como si el franquismo y la vulneración sistemática de los derechos humanos, civiles y políticos que supuso ese régimen fueran un pequeño detalle insignificante en el origen de ETA. Nos presentan a ETA como si fuera un cruel fenómeno atmosférico que por motivos aleatorios surgió e incompresiblemente perduró en el tiempo. Pero a continuación; supongo que por un error de cálculo o por desconocimiento, queda en evidencia lo que esa frase trata de ocultar. Y es que para ilustrar esa sentencia lapidaria aparece un panel con fotografías de 50 personas, una por cada año que según la voz en off “ETA lleva dedicada a cometer todo tipo de crímenes”. El caso es que en esas fotos aparecen militantes antifranquistas fallecidos, víctimas de la represión de las Fuerzas del Orden Público de comienzos de los años 70, víctimas del terrorismo asesinadas por el Batallón Vasco Español o los GAL y hasta la imagen de tres desaparecidos bajo la sombra de la guerra sucia. Esto es, en el citado video ilustrando el relato sesgado de los acontecimientos en los que ETA es la única causa y consecuencia de la violencia, aparecen entre otros las fotos de:

Txabi Etxebarrieta (muerto por la policía en 1968); Alberto Asurmendi y Jokin Artajo (militantes de EGI-Batasuna fallecidos al explotar el artefacto que trasladaban para una acción contra intereses franquistas con motivo del Aberri Eguna de 1969); José Benito Mujika “Xenki”, Mikel Martínez de Murguía y José Antonio Aranguren “Iharra” (muertos por las balas franquistas en 1972); Eustakio Mendizabal “Txikia” (tiroteado por la policía de la dictadura en 1973); Joxe Etxeberria “Beltza” y Jon Pagazaurtundua (militantes antifranquistas fallecidos en 1973); Josu Artetxe (muerto por disparos policiales en 1973); José Luís Mondragón, Roke Méndez, Jon Urzelai e Iñaki Iparagirre (víctimas de las balas franquistas en 1974); Mikel Gardoki (muerto en una emboscada policial); Blanca Salegi, Iñaki Garai y Jesus Markiegi (muertos en un asalto policial durante el estado de excepción de 1975); Josu Mujika y Andoni Campillo (fallecidos en operaciones policiales en 1975) y Jon Paredes Txiki (condenado a muerte y fusilado en 1975). También aparecen las fotos de Eduardo Moreno “Pertur”, José Miguel Etxeberria “Naparra” y Popo Larre (desaparecidos en 1976, 1980 y 1983 respectivamente). Y por si todo esto fuera poco, otras imágenes perfectamente reconocibles son las de Justo Elizaran y Joxean Lasa (asesinados por la guerra sucia en 1979 y 1983).

Llamar “terroristas” a todas estas personas no es para nada homologable al tratamiento que reciben en otras políticas públicas de memoria democrática los militantes antifascistas que se enfrentaron a dictaduras y mucho menos las víctimas de esos regimenes totalitarios. Pero algo positivo hay, este error en la página es fácilmente solucionable: ese panel con las imágenes de esas personas fallecidas es muy ilustrativo para explicar que se trata de una pequeña muestra del sufrimiento provocado por la represión franquista y la guerra sucia en Euskal Herria, bastaría con cambiar el texto de la locución.

(Gara. 14 / 05 / 2010)

ARANZADI VALORA EL "AVANCE" Y LA "IMPLICACIÓN" QUE SUPONE EL "IMPULSO" A LA LEY DE MEMORIA

El pasado martes el pleno del Congreso aprobó una moción (presentada por IU-ICV y apoyada por CiU, PNV, ERC, PSOE y la mayor parte del grupo mixto) en la que se pide al Gobierno central que impulse el desarrollo de la Ley de la Memoria Histórica de forma que se "garantice la responsabilidad de todas las instituciones del Estado en las labores de búsqueda y exhumación de las fosas de las víctimas del franquismo".

Paco Etxeberria, presidente de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y profesor de Medicina Forense de la UPV, recuerda que desde hace tres años vienen reclamando la mejora de la situación, ya que la "ley, tal y como estaba redactada, era insuficiente". A este respecto, reconoce que, gracias a esta reforma, "parece que ahora las instituciones, con el Gobierno a la cabeza, van a profundizar más en su responsabilidad. No se ha hecho todo lo que se podía hacer y la implicación se intensificará. Es un avance".

En opinión del experto, en el transcurso de estos años las familias y las asociaciones se han visto "desamparadas", de ahí que "tocaran la puerta de la Audiencia Nacional y de Garzón". "Eso ha encendido todas las alarmas en el mundo de la política y creo que ahora se han dado por aludidos. Efectivamente, no se debe judicializar la cuestión, pero sí tenemos que hacer más de lo que estábamos haciendo y por eso creo que se han puesto de acuerdo en algunas cuestiones", explica.

En este sentido, el responsable de Aranzadi señala que la modificación permitirá "facilitar medios y desarrollar políticas de diseño exclusivo por parte de las instituciones". "Eso lo habíamos visto aquí desde el Gobierno Vasco, las diputaciones o algún ayuntamiento, pero ahora será desde el Gobierno central desde donde se verá de forma más clara la voluntad de favorecer, facilitar y amparar", apostilla.

La modificación de norma prevé también "potenciar la Oficina de Atención a las Víctimas para facilitar los procedimientos". "Ahí se han dado cuenta de que hay bastante tarea", apunta Etxeberria.

Asimismo, Etxeberria subraya también los avances que se han producido. "Cada vez hay más comprensión por parte de la gente, las instituciones, los partidos políticos... Por ejemplo, ahora son más los ayuntamientos que piden exhumaciones y eso es algo nuevo", dice.

Futuro La reforma recuerda también que el ordenamiento jurídico español "obliga a la persecución de los crímenes contra la humanidad y de genocidio", aunque declara su respeto a la interpretación que de las normas hacen jueces y tribunales.

A este respecto, el profesor opina que, "en ausencia de una implicación de la Justicia, algo que está claro que no se quiere desarrollar de ninguna de las maneras", las reclamaciones tenderán a atenderse mediante "comisiones sobre la verdad". "Si no se judicializa se obtendrá una verdad formalizada, con los expertos correspondientes y las investigaciones necesarias a través de comisiones de la verdad. La propia Oficina de Atención a las víctimas podría acabar recogiendo material suficiente como para que desde dentro surgiera una información a la que se le diera rango de investigación oficial, en vía administrativa. Esta opción ha sido la segunda en todos los países cuando no han participado los tribunales ordinarios de justicia", agrega.

Etxeberria cree que el texto aprobado el martes permitirá que Aranzadi siga haciendo las cosas "igual o mejor que hasta ahora". "Nosotros tenemos bastante apoyo y reconocimiento. De hecho, este año hay muchas más solicitudes que en años anteriores. Se van a poner en marcha grupos de expertos, grupos cualificados, equipos multidisciplinares que ya tienen experiencia, y esto seguirá creciendo", finaliza.

PEQUEÑO PARCHE QUE NO LLEGA AL FONDO

"Nosotros partimos de que no consideramos la "Ley de Memoria Histórica" un camino válido para conseguir lo que demandamos: Reparación y Justicia en toda su extensión". Asi de tajante se muestra el representante de la asociación Ahaztuak 1936-1977, Martxelo Alvarez. En su opinión, la reforma de la normativa que se anunció el martes es un "pequeño parche" que no permite "llegar al fondo de la cuestión".

"Esta reforma apunta en la dirección correcta pero en un punto muy concreto, el de las exhumaciones. Además hoy por hoy es solamente algo declarativo", asegura Alvarez. "Despues de casi cuarenta años reclamando tampoco nos parece que sea nada como para dar palmas. Si bien todo lo que sea un avance no nos parece mal si luego tiene una traslación práctica. Además, queremos saber qué pasa con otros apartados de la "Ley de Memoria Histórica" como el de la simbología o el de las victimas del franquismo en su globalidad, no sólo las de la Guerra Civil" afirma Martxelo Alvarez.

(Noticias de Gipuzkoa. 13 / 05 / 2010)

jueves, mayo 13, 2010

IRUÑEA: JOSE LUIS KANO-RI OMENALDIA - HOMENAJE A JOSE LUIS KANO

Noiz/Fecha:

Maiatzaren 13an, osteguna/ 13 de mayo,jueves

Non/ Lugar:

Kaldereria eta Xabier jaitsieraren izkinan / Esquina Caldereria y Bajada de Javier

Ordua / Hora: 19:30

"Era el 13 de mayo de 1977. En la confluencia de la calle Calderería con la Bajada de Javier la Policia Armada atrapó a Jose Luis Cano, al que habían visto tirar una piedra, y lo introdujeron en el bar Manuel (actualmente bar Imanol), donde fue golpeado y pateado, al mismo tiempo que se oyó un disparo procedente de la pistola de uno de los policías, que le dio en la cabeza y que le causó la muerte".
AHAZTUAK 1936-1977

miércoles, mayo 12, 2010

LA VERBENA DE LOS MANIFIESTOS. DEL "YO APOYO A GARZÓN" A "NI VERDAD, NI JUSTICIA, NI REPARACIÓN". Artículo de opinión de Floren Dimas

Tras las manifestaciones de hace unas semanas, proliferan estos días multitud de manifiestos, recogida de firmas y otras iniciativas bienintencionadas, que intentan recoger y reorientar el movimiento popular “Contra de la impunidad del franquismo”, que se ha generado en torno al “caso Garzón”. Hay que comprender y respetar que el ánimo que impulsa a estas iniciativas viene dado por el deseo de exigir a los tres poderes del Estado, que se adopten medidas efectivas en aplicación de las leyes contra la impunidad, suscritas y ratificadas por España y en consecuencia, de obligado cumplimiento.

Es de destacar que en medio de esta barahúnda de reivindicaciones, se exhiban con frecuencia conceptos e interpretaciones, fruto del desconocimiento generalizado del sustrato del problema, a lo que se une la campaña de desinformación y manipulación que, desde instancias gubernamentales y/o desde sectores conservadores de muy amplio significado, se vienen realizando, activando todos los recursos informativos y de opinión a su alcance.

Solo así cabe comprender que, personas de irreprochable solvencia democrática, accedan a estampar su firma al pie de manifiestos, que en lugar de promover una acción unitaria, fraccionan los frentes reivindicativos, o promueven exigencias que, de forma soterrada, contienen elementos de desactivación, utilizando términos ambiguos, ambivalentes o tergiversadores, que llevan a la gente a apoyar -sin saberlo-, estrategias de desactivación de principios a los que, a toda costa, se quiere vaciar de contenido, como son los de Verdad, Justicia y Reparación. Sin la anulación de la Ley de Amnistía de 1977 y sin la aplicación de la Ley Penal Internacional, es imposible alcanzar estas tres indeclinables reivindicaciones.

El último de los manifiestos recibidos es el que se publicita bajo el lema “Por la ruptura con el Franquismo y el fin de la impunidad de los crímenes de la dictadura”, que bien podría servirnos de modelo para el análisis de estas plausibles iniciativas.

Veamos porqué:

Literalmente, se reivindica en las conclusiones del citado “manifiesto”:

1. Depurar las responsabilidades políticas de los crímenes del franquismo, que además de las desapariciones y ejecuciones, también contemplan los encarcelamientos, las torturas, expropiaciones de bienes a particulares, etc.

Los crímenes contra la humanidad, desde el ordenamiento jurídico español (artículo 607.bis del código penal) no se “depuran”, si no que “se juzgan” por los tribunales. La depuración, ni siquiera está recogida en el ordenamiento jurídico administrativo, y menos aún en el penal.

2. Derogar la Ley de Amnistía de 1977 que mantiene la impunidad.

La “derogación”, como acto contrario a la promulgación, supone dejar sin efecto una ley o precepto, por haber desaparecido las razones que justificaron su promulgación, a juicio del legislador, pero mantiene la legitimidad y la legalidad de los efectos habidos durante y después de su aplicación, mientras que la “ANULACIÓN” del corpus legal represivo de los regímenes totalitarios, que las Leyes Penales Internacionales previenen, supone la consideración del acto jurídico como inválido, es decir, como si nunca hubiera existido, haciendo responder de su comisión y efectos, a las personas responsables de los delitos que en nombre de aquella ley o norma, se hubiera cometido, y en su defecto, determinando por ley o jurisprudencia, en qué persona o ente jurídico recae la responsabilidad civil y penal subsiguiente.

3. Decretar la ilegalidad de las medidas represivas del franquismo, como las derivadas de la Ley de Responsabilidades Políticas.

No existe en la legislación española actual ningún mecanismo que permita la ilegalización de leyes franquistas por decreto. La ilegalidad de dichas medidas represivas, solo puede considerarse como consecuencia de la ilegalización de los tribunales que las emitieron y del régimen que los creó. Dicha iniciativa corresponde al poder legislativo y/o al gobierno, presentando una iniciativa legislativa, así como al poder judicial como actuación de oficio, vinculados todos ellos al cumplimiento de la jurisprudencia aplicable, según las normas penales europeas para regímenes similares al franquismo.

4. Suprimir la Audiencia Nacional, heredera de los tribunales de excepción de la dictadura.

Para ello sería preciso la nulidad de la Ley Orgánica por la que se crea este órgano de justicia, precisándose los dos tercios de los votos de los diputados para conseguirlo, algo fuera de la realidad. Sin perjuicio de ello, las competencias de la Audiencia Nacional, no la homologan estatutariamente a los tribunales de excepción franquistas, si no que es la interpretación torticera que se realiza en su seno, de algunas leyes por parte de algunos jueces, o la aplicación de leyes especiales creadas para situaciones políticas “ad hoc” (p.e. la ley de partidos), los que evocan similitudes históricas ominosas.

5. Revisar y restituir las propiedades confiscadas, y aquellas adquiridas mediante compras forzosas a personas reprimidas (muertas, presas, exiliadas, etc.).

Es una obviedad consecuencia del punto 3, por la responsabilidad subsidiaria del Estado.

6. Reformar la Ley de la Memoria Histórica, para que facilite la reparación judicial a las víctimas y no sólo un reconocimiento nominal por vía administrativa.

La Ley de la Memoria Histórica, al reconocer la legalidad de las leyes franquistas y someterse ante una ley preconstitucional como es la Ley de Amnistía de 1977, ratifica en la práctica lo que sigue siendo una ley de impunidad y de punto final, considerando el resarcimiento a las víctimas un mero acto administrativo y no un reconocimiento jurídico, como sucede con las víctimas del terrorismo. Pedir a estas alturas la “reforma” de dicha ley, constituye una aberración jurídica de tal magnitud, que resulta insostenible desde posiciones coherentes con los principios jurídicos y morales de las Leyes Internacionales. Ningún gobierno democrático europeo surgido de la II guerra mundial y por tanto, del Pacto de las Naciones Unidas, ha reformado ninguna ley de esta naturaleza; al contrario, las han anulado, por considerar que los regímenes fascistas o nacionalsocialistas, eran sustancialmente ilegales.

7. La creación de un tribunal especial para afrontar este proceso que ya hace años debería haberse abierto contra la dictadura.

¿Tribunales especiales…?. La sola mención de este término produce escalofríos. Para juzgar los hechos por la jurisdicción ordinaria, bastaría con ampliar las competencias de la Audiencia Nacional, reformando la ley orgánica estatutaria, o más sencillo aún: anulando jurídicamente la Ley de Amnistía y aplicar la jurisprudencia emanada de los tribunales de Nüremberg, recogida por el Pacto de Naciones Unidas, germen de la ONU, para que sean los tribunales ordinarios, los competentes en la instrucción de los asesinatos y las desapariciones, investigándolos, tutelando las exhumaciones e identificaciones, y estableciendo las indemnizaciones y demás reparaciones, con arreglo a derecho.

C O N C L U S I O N E S

La fragmentación del movimiento reivindicativo contra la impunidad del franquismo lo debilita, al propio tiempo que confunde y desorienta a la gente, y a no pocas de las asociaciones memorialistas. Iniciativas mediáticas de enorme impacto, como la se ha dado a conocer el día 11 de mayo último, de “nacionalización” de las exhumaciones de las fosas del franquismo a cargo de las comunidades autónomas y –subsidiariamente- del estado, sin intervención de la Justicia, es un intento extremo y apresurado por neutralizar el movimiento CONTRA LA IMPUNIDAD.

A propuesta de IU y de sus socios de Iniciativa per Catalunya, y de espaldas a las exigencias del movimiento memorialista, el gobierno “socialista” acepta afrontar las exhumaciones como un trámite administrativo, al margen de la autoridad judicial, que califica como “delitos comunes” los crímenes franquistas. Para alentar esta marejada de manipulaciones, se promueven “tapones” jurídicos revestidos de peticiones de justicia, que llevan indefectiblemente a su archivo y a una cadena de frustraciones, que tienen por objeto llevar a la aceptación resignada de la Ley de la Memoria, como un trágala sin alternativa. Por otra parte, las movilizaciones que se llevan a cabo en el extranjero para que el Gobierno cambie de actitud, sirven para extender por todo el mundo el clamor de la cuestión de la impunidad en España, a pesar de los defectos jurídicos con que plantean sus demandas, que prácticamente impiden que progresen en sus propios países y en los procelosos laberintos de la “justicia” española.

En consecuencia, la única estrategia jurídica que puede abrir una vía efectiva contra la impunidad, es la movilización ciudadana de denuncia de la situación actual de indefensión de las víctimas, sacando los colores a los partidos políticos que han pactado con el Gobierno el mantenimiento de la impunidad (la “nacionalización de las fosas”) traicionando a sus propias bases y a todo mundo memorialista no parasitario de las subvenciones, ventajas y mayorazgos.

Estas mismas bases, son las que han de plantearse seguir acatando las consignas impuestas “desde arriba” o pedir cuentas a sus representantes por haber actuado a sus espaldas, convirtiendo la lucha contra la impunidad, en moneda de cambio con el Gobierno de Zapatero, en sus mercadeos partidistas.

martes, mayo 11, 2010

EUSKAL HERRIA ALBERGÓ UNA DECENA DE CAMPOS DE PRISIONEROS ENTRE 1936 Y 1947

Es difícil precisar una cifra definitiva, porque en varios casos la información no detalla si lo fueron o no, pero la CAV y Nafarroa podrían haber contado con hasta doce campos de concentración durante la Guerra Civil y los primeros años del franquismo (entre 1936 y 1947). La terminología es muchas veces difusa y no permite saber con seguridad el uso que recibió uno u otro lugar pero, aunque sólo en cuatro casos se define al espacio en cuestión como "campo de concentración" -uno por cada territorio-, la letra pequeña lleva a pensar que éstos pudieron ser bastantes más. En concreto, ocho más: cuatro en Gipuzkoa (la condición como tales de estos últimos es más que probable), dos en Bizkaia y dos en Nafarroa.

Hasta hace un mes, la información referente tanto a los campos de prisioneros como a los batallones de trabajadores durante aquel periodo era escasa y estaba llena de incertidumbre, pero el reciente traslado a Salamanca -al Centro Documental de la Memoria Histórica- de los informes recopilados en aquellos años por el Tribunal de Cuentas ha arrojado la luz que hasta ahora se había tapado. Ahora sí, los investigadores, los periodistas o los historiadores pueden acceder a todo ese archivo. Pueden consultar cuántos campos hubo, dónde estuvieron, quiénes permanecieron en ellos o cuándo empezaron a funcionar o dejaron de hacerlo.

Mes por mes, los extractos que los diferentes comisarios de guerra enviaron al citado tribunal permiten conocer los detalles concretos de cada unidad o centro y establecer un mapa general aproximado de aquella represión. Y éste dice que, en conjunto, y con las reservas derivadas de esa terminología a veces dudosa, hubo cerca de 130 campos de concentración (algunas voces apuntan a la presencia de bastantes más, hasta casi 200), entre 350.000 y 500.000 prisioneros y algo menos de 550 batallones en todo el Estado. El cruce de estos documentos con los existentes en los archivos militares de Ávila y Guadalajara ayudará a completar ese mapa pero, de momento, ésa es la información disponible. Una información a la que ha tenido acceso este periódico y que revela, al mismo tiempo, una realidad variada y otra homogénea.

Similar composición

Porque, con algunas diferencias en su contenido y en el modo de recogerlo, los extractos mantienen una composición muy similar. Después de indicar de dónde proceden y a dónde se dirigen (al Tribunal de Cuentas), todos ellos detallan, entre otras cosas, el listado de altas y bajas y el "ajuste de haberes" (presupuesto necesario para cubrir los gastos) correspondientes a cada mes. Explican cuántos presos o trabajadores había al principio y al final de ese periodo (el llamado "balance de fuerza"); qué cantidad de pesetas suponía cada individuo retenido (por su alimentación, en el caso de los presos, y por su jornal, en el de los trabajadores) y todos ellos en conjunto (el "líquido a percibir"); y cuál era la relación nominal de todos los integrantes de una unidad. Además, recogen cuál había sido el destino de aquellos que causaban baja: hospitalizado, en libertad, fallecido, a disposición del gobernador civil...

Los campos, que acogieron en su mayor parte a presos republicanos pero también -durante la Segunda Guerra Mundial- a miles de extranjeros (el de Miranda de Ebro, en Burgos, fue el último que cerró sus puertas en 1947 y llegó a albergar a unos 15.000), fueron levantados con diferentes nomenclaturas: campo de clasificación de prisioneros de guerra, campo de concentración, campo de evadidos, campo de presos gubernativos, campo de evacuación, depósito de concentración...

No eran por lo general lugares habilitados con la finalidad de los campos nazis (el objetivo general era recluir, clasificar y reeducar), pero su diseño sí se pareció en algunos casos a aquéllos. En otros, en cambio, no. En otros se levantaban en institutos, castillos, prisiones militares u hospitales. En cualquier recinto que sirviese para concentrar prisioneros. Y es precisamente por esto último por lo que se antoja complicado concretar el número exacto de campos. Porque no es posible saber si en otras prisiones u hospitales en los que no se habla de campo lo hubo o no. No es posible saber con certeza a qué se dedicó cada uno de los lugares recogidos en el registro del Tribunal de Cuentas. No es posible en el conjunto del Estado y tampoco en Euskal Herria.

Las dudas

De acuerdo con el listado de campos de concentración definidos como tales, hubo uno en Gipuzkoa (en Irun), otro en Bizkaia (el Hospital Militar de prisioneros de guerra de Deusto), otro en Araba (en Murguia) y otro en Nafarroa (el de La Merced, en Iruñea). Es decir, cuatro. Ahora bien, hay otros ocho espacios que ofrecen dudas, algunas muy razonables. De hecho, si se accede a las observaciones y a las notas referentes a cada lugar, se comprueba que otros cuatro centros -todos guipuzcoanos- son aludidos también como "campo de concentración". Dentro del capítulo Otras Denominaciones, todos ellos incluyen esas tres palabras. Todos.

En concreto, la Clínica Psiquiátrica de Santa Águeda (Arrasate), el Hospital Disciplinario de Zumaia, la Enfermería de Oiartzun y la llamada Caja de Recluta número 38 de Donostia. En los tres primeros la vinculación es clara. El archivo reconoce su denominación como campo. En el último la situación es distinta, pero no tanto. No se indica que se trate de un campo en sí mismo, pero sí que forma parte de uno de ellos (una nota precisa que este centro está incluido dentro del campo de concentración de San Pedro de Cardeña, en Burgos).

En cuanto a los otros cuatro, no existe alusión al término, pero sí indicios de que puedan responder a él. Se trata, en este caso, de la Prisión Militar de la Universidad de Deusto y el Hospital Militar de Prisioneros de Gernika, en Bizkaia; y del Destacamento de Prisioneros de Guerra de Estella y el Hospital Militar de Prisioneros de Guerra de Iruñea, en la Comunidad foral. Su utilización es menos clara, pero la presencia de campos en lugares similares invita a pensar que también pudieran ser usados como tales. Con ellos se completaría el listado de los posibles doce campos.

Un listado sorprendente, por desconocido, pero que tampoco debe llevar a pensar que la CAV y Nafarroa contaron con doce campos de concentración entendidos en su concepción actual. Es decir, como centros de exterminio. "Su objetivo no fue nunca asesinar a sus internos (de eso se encargaría la justicia militar), sino ser el bisturí social con el que separar el bien del mal, la España de la anti-España", recoge el historiador Javier Rodrigo en su trabajo Cautivos. Campos de concentración de la España franquista (1936-1947).

En el caso del franquismo, los campos podrían entenderse más como campos de prisioneros, como campos de concentración en su versión más literal. A partir de ellos, en muchos casos, se nutría de efectivos a los batallones de trabajadores (también se utilizaba para ello a los presos de las cárceles, éstos ya juzgados y condenados). En el campo de Irun, por ejemplo, los extractos mensuales especifican el número de días "devengados" correspondiente a cada prisionero y el tipo de devengo, es decir, cuánto cobró por cada jornada de trabajo.

Ahora bien, aunque su objetivo directo no fuera el exterminio de los presos, tampoco debe olvidarse que los campos habilitados por Franco eran focos de miseria, enfermedades, hambre, palizas y muerte. Los presos políticos eran utilizados para realizar trabajos forzosos (los llamados Esclavos de Franco), en beneficio de instituciones públicas o empresas y en unas condiciones infrahumanas.

En el campo de Miranda de Ebro, el que más años permaneció abierto (1937-1947) y el que más páginas ocupa en el archivo del Tribunal de Cuentas, muchos presos fueron trasladados en vagones de ganado, otros carecieron de letrinas y todos fueron concentrados en barracones rodeados de una alambrada (esta última también fue empleada en los últimos años para separar a los alemanes de los apátridas, denominación utilizada para referirse a los judíos). Pero, pese a ser uno de los más significativos, el de Miranda no fue el único campo de esas características. Hubo más.

Campos más duros que otros y que, en última instancia, forman parte de una misma tragedia. De un pasado que hasta ahora no existía en los fondos históricos sobre la Guerra pero que hoy, recogido en 145 cajas de informes y documentos, sale de su interesado ostracismo para alumbrar un capítulo más de la historia que no se contó. De esa verdad que nunca dejó de serlo pero que ahora, además, se puede probar.

(Deia. 2 / 05 / 2010)

EUSKADI Y NAVARRA ACOGIERON MÁS DE 60 BATALLONES DE TRABAJADORES ENTRE 1937 Y 1942


Cerca de 550 batallones de trabajadores, más de 60 de ellos en Euskadi y Navarra. Ésas son las cifras que arroja el archivo del Tribunal de Cuentas, sobre la presencia de estas unidades durante la Guerra Civil y los primeros años del franquismo (entre 1937 y 1942). Según sus informes, y con algunas dudas derivadas de la terminología empleada en ciertos casos, hubo 27 batallones en Navarra, 18 en Gipuzkoa, doce en Bizkaia y siete en Álava. Datos muy significativos sobre un apartado que hasta hace poco suscitaba más sospechas que certezas pero que, desde el traslado a Salamanca de esos informes, ha quedado mucho más al descubierto.

La investigación de sus documentos, a los que ha tenido acceso este periódico, revela que la actividad en ese ámbito fue todo menos escasa. Miles de presos políticos fueron utilizados por el régimen franquista para trabajar en numerosas construcciones, desde pantanos hasta ferrocarriles, minas o puertos. Sin duda, la obra más conocida es el Valle de los Caídos, pero hubo otras muchas que fueron levantadas mediante este sistema. Con las manos de prisioneros que vivían concentrados en campos, integrados en batallones o, incluso, condenados ya en cárceles franquistas.

Los nombres, como ocurría con los campos de concentración, eran diferentes. La mayor parte recibía la nomenclatura más simple, Batallón de Trabajadores, pero en muchos otros casos la definición no era tan sencilla. Tan simple. Había, entre otros, servicios de recuperación de automóviles; depósitos de recría y doma; trabajadores del ferrocarril, de pantanos o de minas; grupos vinculados al parque de ingenieros; servicios de distribución de chatarra o grupos de descargadores agregados al transporte militar, a los puertos o a la aviación. Había de todo.

Al servicio del régimen

Eso sí, más o menos, todo se correspondía con lo que había: la obligación de trabajar al servicio del régimen y de lo que éste dispusiera. Porque, al final, lo que había era esclavitud (los bautizados como Esclavos de Franco). Personas utilizadas para reconstruir parte de lo que había sido destruido y para levantar, también, nuevas infraestructuras. Eran agrupadas en batallones y, desde ellos, como parte de una unidad de trabajo, empleadas para determinadas tareas.

De todo esto son fiel y claro testimonio los extractos, los informes enviados mensualmente por los responsables de cada batallón al citado Tribunal de Cuentas. Ésos que hasta ahora estaban perdidos en algún cajón y que ahora, en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, pueden ser consultados por los investigadores. En ellos, al igual que ocurre con los campos de concentración, se detallan -entre otras cosas- el presupuesto necesario para cubrir los gastos de cada batallón (cada trabajador solía cobrar una cantidad próxima a las 2,5 pesetas) y el listado de altas y bajas de cada mes. En este último caso, también, explicando la causa de esa ausencia.

Se precisan, de algún modo, los mismos elementos que en los extractos de los campos. Porque, aunque a veces la diferencia sí era clara, en otras ocasiones la distinción entre los batallones y los campos no se apreciaba de forma tan nítida. Al contrario. Se hacía casi inexistente. En esos casos, ambos conceptos respondían al mismo patrón: prisioneros, en su mayor parte republicanos, que cobraban una cantidad por la labor que se les encomendaba. Eso sí, no siempre era así. A veces la diferencia era mucho más clara.

Diferente duración Los batallones respondían a un perfil similar pero, también, heterogéneo. En la duración, por ejemplo, había diferencias claras entre algunos de ellos. Así, mientras en unos sólo existen extractos de un mes, lo que hace pensar que ése fue el tiempo en el que estuvieron activos, en otros hay informes de hasta tres años. No están los documentos de todos los meses -en muchos casos falta algún que otro extracto-, pero sí parece claro que las unidades permanecieron operativas entre las fechas de su primer y último informe. Es decir, que aunque haya vacíos en la investigación, no parece que hubiera interrupciones en la actividad de los batallones.

En varios casos, no obstante, su corta presencia no obedecía a su disolución sino, muy al contrario, a su inclusión en otra unidad. No en vano, las propias notas apuntadas en los extractos detallan, en más de un caso, que el batallón en cuestión "continúa" en otro. En otras palabras, que se fusiona con él. Y éste no tenía por qué estar necesariamente en Euskadi o Navarra. Podía estar, por ejemplo, y según se aprecia en la información de Salamanca, en Tarragona, Zaragoza o Marruecos. Hasta cualquiera de estas localidades, entre otras, podían ir destinados los trabajadores agrupados en un primer momento en Gipuzkoa, Álava, Bizkaia o Navarra.

Situaciones distintas

Cuatro territorios, estos últimos, en los que la situación de los batallones era también distinta. Así, mientras, por ejemplo, en Gipuzkoa dos municipios (Oiartzun y Errenteria) centraban la mayor parte de las ubicaciones y, en Álava, Vitoria acaparaba prácticamente todas ellas, en Navarra éstas se repartían entre muchos más pueblos. En ocasiones, incluso, un mismo batallón aparece situado en diferentes localidades según va transcurriendo el tiempo. Y, aunque no llega a ese extremo, también Bizkaia contó con una descentralización mayor que la de Gipuzkoa y Álava.

Todo ello está en los papeles. En esos extractos hasta ahora olvidados pero que, desde hace aproximadamente un mes, pueden consultarse en el Centro Documental de la Memoria Histórica. Allí, en cajas, reside esa parte de la Historia. Esa parte que habla de los batallones que, fundamentalmente entre 1939 y 1942 pero también durante otros años, entre 1936 y 1947, levantaron cientos de infraestructuras por encargo de Franco. Manos republicanas o nacionalistas al servicio de sus enemigos, de quienes los habían hecho prisioneros para vestirlos de trabajadores.

Con el paso de los años, y a medida que ha ido desapareciendo el tabú que escondía la verdad de aquel periodo, muchas voces han ido recordando la existencia de los batallones. Alguien que quedó recluido en uno, o que habla de algún familiar que lo estuvo, o que cuenta lo que un día le contaron en primera, segunda o tercera persona. Alguien que trata de aportar su granito a una arena que, pese al paso de los años, quizás no llegue tan tarde. Porque más vale saber que no saber. Más vale conocer. Al fin y al cabo, la Historia, se cuente o no, es una. Contarla no cambia las cosas. Sólo las explica.

(Noticias de Gipuzkoa. 9 / 05 / 2010)

lunes, mayo 10, 2010

LA HEMEROTECA PONE LAS COSAS EN SU SITIO. Artículo de Lander Gartzia, miembro de Ahaztuak 1936-1977

Estos dias El Correo celebra 100 años datándo su supuesto nacimiento en 1910 con la creación de El Pueblo Vasco. En realidad, "El Correo Español" salió por primera vez a la calle en julio de 1937, su primer nombre fue “El Correo Español, diario oficial de Falange Española de las JONS” y se editó en los locales y con la maquinaria que robaron los fascistas al diario Euzkadi tras conquistar Bilbao. Pocas semanas de salir a la calle, absorbieron “El Pueblo Vasco”, un periódico monárquico que sí nació en 1910.

Tirando de esa fecha El Correo celebra ahora el centenario obviando su verdadero origen falangista.Por aquello de hacer memoria y poner las cosas en su sitio os envío un archivo pdf con esa primera edición de "El Correo español - Diario de Falange española tradicionalista y de las J.O.N.S." que ese era su nombre completo.Comprobareis que no han cambiado mucho el discurso.

Y ya que estamos hablando del franquismo contitucional sin complejos, pues se adjuntan también algunas portadas del Diario de Navarra, otros "democratas de toda la vida" que tampoco han hecho ninguna "transición" en su linea editorial.

LAS MUJERES VICTIMAS DEL FRANQUISMO ELEVARON SU VOZ A TRAVES DE SUS FAMILIAS

Las mujeres que murieron, sufrieron y lucharon por sobrevivir en el marco de la represión franquista fueron ayer las protagonistas del segundo aniversario de la inauguración del Parque de la Memoria.

Unas 450 personas se acercaron a este especial paraje de Sartaguda para honrar la memoria de los fusilados en el 36 y para alzar la voz y recordar el lema del parque: "Nunca más y para nadie aquellos horrores". La lluvia, prácticamente presente en todos los actos celebrados en el Parque de la Memoria hasta la fecha, no amilanó el espíritu de los familiares de los represaliados, que emocionados, aplaudieron los diferentes discursos, poemas y canciones que compusieron el acto central.

El primero en tomar la palabra fue Carlos Martínez, coordinador del proyecto del Parque de la Memoria, quien se encargó de incidió en euskera y castellano en que miles de personas fueron "cazadas como conejos" por pensar diferente y luchar por sus ideales. La sartagudesa Luci Moreno Garatea, y los poetas del grupo de Arnedo Miguel Correas y Augusto Olarte pusieron la nota artística con sus poemas sobre la dignificación de las víctimas de la Guerra Civil.

Julio Sesma, presidente de la asociación sartagudesa Pueblo de las Viudas, explicó que "casi siempre hemos estado homenajeando a nuestra gente asesinada en un tono masculino, por lo que este año queremos hablar del sufrimiento doble de las mujeres". "Cuando un marido era fusilado, a parte de sufrir su pérdida, su mujer veía como además le arrebataban tierras y enseres. Pese a las vejaciones a las que fueron sometidas, torturas, violaciones, cortes de pelo, sus aceites de ricino y sus paseos para burla y humillación, nadie les ha pedido perdón, nadie les ha reconocido como víctimas, nadie las ha escuchado e incluso la Ley de Memoria Histórica también se olvidó de ellas", expresaba Sesma. El sartagudés también quiso recordar la historia de mujeres como Maravillas Lamberto o Matilde Landa, asesinadas en el 36.

Del silencio a la voz Raquel Larraondo Navascués, tesorera de la Asociación de Familiares de los Fusilados Navarros en el 36 y nieta del alcalde republicano de Cintruénigo asesinado, Victoriano Navascués, también quiso homenajear con sus palabras a las miles de mujeres para las que "el horror no acabó con el tiro en la nuca y la paletada de tierra en una cuneta escondida". "Los asesinos no se conformaron con acabar con nuestros seres queridos. El horror se trasladó a sus viudas, hijas y madres. Mujeres que se vieron encarceladas en sus propios pueblos y a las que no se les permitía guardar el luto de sus muertos. Y esta es una historia que nosotras, sus hijas y sus nietas, queremos contar. No podemos ser cómplices de ningún silencio. Queremos decirles allí donde estén que su silencio ha dado paso a nuestra voz", apuntaba Raquel Larraondo.

Los cantautores Mitxel y Alicia pusieron el broche final a las intervenciones con la canción Al alba, de Luis Eduardo Aute, entonada por los cientos de asistentes entre lágrimas y aplausos de reconocimiento.

(Noticias de Navarra. 9 / 05 / 2010)

domingo, mayo 09, 2010

BIZKARGI. HOMENAJE A LOS GUDARIS Y MILICIANOS QUE COMBATIERON EN ESTE MONTE EN 1937. Domingo 9 de Mayo, 13:00 h. en la cumbre


LA MEMORIA DE LA VI BRIGADA GUERRILLERA DEL NORTE ("BRIGADA MACHADO") ESTUVO UNA VEZ MÁS EN BEJES (CANTABRIA)

Las nubes que durante casi toda la mañana pasaron sobre los altos montes que rodean el pueblo de Bejes, en la zona cántabra de los Picos de Europa, quisieron sumarse tambien al homenaje que ayer sábado algo más de un centenar de personas volvimos a tributar a lxs componentes de la VI Brigada Guerrillera del Norte, más conocida como "Brigada Machado". Junto al monumento erigido a la entrada de este pueblo en memoria de los guerrilleros, puntos de apoyo, colaboradores... -es decir, de todas las personas que conformaron este grupo de la guerrilla antifascista- lxs asistentes al acto les rememoramos y revindicamos a todxs ellxs y tambien a las que fueron las razones profundas de su lucha, de su vida y de su muerte.
Alli entre aquellas montañas, entre aquellos prados y caminos que aún traen los ecos de aquellos pasos guerrilleros, de las esperas y las citas clandestinas y tambien de los gritos, el sufrimiento y el dolor de lxs enlaces y puntos de apoyo torturadxs, golpeadxs hasta la extenuación... alli pudimos abrazar una vez más a Felipe Matarranz -el "José Lobo" de esta Brigada- y a Jesús de Cos "Pablo", únicos guerrilleros supervivientes de la "Machado", y tambien a varias de las personas que fueron sus enlaces y colaboradores, reacias aún a dar su nombre aunque sea de todos sabida la labor que calladamente desarrollaron. Tambien volvimos a encontrar a los hijos e hijas de otros, de muchos de ellos que ya no estan fisicamente pero que cada año sabe que tiene en esta fecha una cita aqui en Bejes, donde el cariño y el recuerdo sigue reverdeciendo con estos pastos en esta cita de cada mes de Mayo.
El acto comenzó pasada la una del mediodia y con un sol que calentaba cuando algun claro rompia las nubes grises que amenazaban tormenta. Las palabras de Jesús de Cos, "Pablo", recordaron que lo que alli se celebraba era un acto politico "porque politica es la memoria democrática y antifascista que es defender los nombres de nuestros muertos, pero tambien su ideas, aquellas que el fascismo intentó e intenta hacer inviables para siempre jamás" subrayando tambien que precisamente por eso no era "un acto a favor de Baltasar Garzón, sino en contra de la impunidad de los crimenes del franquismo".
Tras su alocución le llegó el turno a la asociación de victimas del golpe de estado, de la represión y del régimen franquista Ahaztuak 1936-1977 de la que una decena de miembros y colaboradores se habian desplazado hasta Bejes. La intervención de esta asociación fue breve centrándose en la necesidad de "no dejar que los que vendieron hace treinta años las ideas de República y Libertad por las que estos hombres y mujeres asumieron privaciones y sufrimientos y hasta la muerte, los que vendieron esa lucha, vuelvan a conseguri hoy vender tambien la memoria de esa lucha". Asimismo hicieron hincapie en "tener muy claro que la Verdad, la Reparación y la Justicia para las victimas del franquismo sólo tiene como garantia de su consecución la continuidad en la denuncia, en la movilización, en la organización y en la lucha de las propias victimas que aún viven, de sus familiares y de aquellos sectores que entienden que juzgar al régimen franquista, sus crimenes y a los responsables de ellos es algo sin lo cual no puede haber una verdadera democracia ni una libertad plena".
Las palabras de Felipe Matarranz, conocido en la guerrilla como "José Lobo", tambien resonarian fuerte cuando recordó que "tenemos la bandera monarquica que impusieron los franquistas con su golpe de estado, tenemos al Rey que impusieron los franquistas con la complicidad de los traidores, tenemos unos aparatos del estado y una clase política plagados de franquistas y de personajes de ideologia franquista... tenemos entonces un franquismo sin Franco más que evidente, y que nadie me diga lo contrario". La intervención de un miembro de la organización de jóvenes cántabros "Regüelta" saludando el acto y reivindicando "el ejemplo que los luchadores y luchadoras que aqui homenjeamos son hoy dia para la juventud cántabra".
El acto concluyó con la música del acordeonista y cantante cantabro Lolo Callejo que interpretó el tema "¡Vivan Bedoya y Juanin!" entre la emoción de todos y las lagrimas de más de un asistente. Tras ello un comida popular preparada con las viandas aportadas por los asistentes y regada con abundante vino y oruju lebaniegu y una entrañable sobremesa con la musica de Lolo Callejo y el grupo vasco "Dangiliske" pondría punto final a esta jornada que ya se proyecta sobre la cita que ineludiblemente tenemos el próximo año, en Mayo, en este pueblo de Bejes.


(Servicio de Prensa de Ahaztuak 1936-1977)