
Desde la asociación de victimas del golpe de estado, de la represión y
del régimen franquista AHAZTUAK 1936-1977 queremos expresar nuestra
mayor indignación por la prohibición por parte de la Delegada del
Gobierno español en Navarra, Carmen Alba, del acto público que el
próximo martes día 9 de Abril teniamos previsto realizar en memoria y
homenaje a Jokin Artajo, a Alberto Asurmendi y a todos los luchadores antifranquistas.
Al igual que ya hicimos el pasado año al prohibírsenos también el acto
que pensábamos realizar entendemos esta prohibición como un ataque a la
libertad de expresión y entendemos la actitud de la Delegada del
Gobierno, Carmen Alba, como una clara ofensa a la Memoria y al derecho a
la Verdad de estos luchadores antifascistas.
LOS ANTECEDENTES Y LO ACTUAL
Desde Ahaztuak 1936-1977, siguiendo con nuestro ideario de Verdad,
Justicia y Reparación, venimos desde el comienzo de nuestra actividad en
el año 2005 haciendo diferentes actos de homenaje a los resistentes
vascos antifranquistas y a los antifascistas y demócratas asesinados
entre 1936 y 1975.
Dentro de esa dinámica en el año 2009
comunicamos a la Delegación de Gobierno en Navarra nuestra intención de
homenajear a todos los resistentes vascos antifranquistas como Jokin
Artajo, Alberto Asurmendi y tantos otros. Dicho homenaje se nos prohibió
alegando que Artajo y Asurmendi eran militantes de EGI, incluidos entre
los militantes fallecidos de ETA, y que el homenaje favorecería su
conducta y motivaría victimismo hacia los terroristas. También recibimos
una comunicación del Juzgado Central de Instrucción Nº 006 de Madrid
para informarnos sobre la apertura de diligencias previas ante lo que
decidimos suspender el acto.
En el año 2011 volvimos a
comunicar a la delegación nuestro propósito de hacer el homenaje a
través de una solicitud que era absolutamente idéntica a la de 2009, no
recibiéndose noticias de la Delegación de Gobierno y celebrándose el
acto con absoluta normalidad y sin ninguna alteración del orden público,
lo que nos hizo pensar que poco a poco íbamos superando los tiempos en
que era delito homenajear públicamente a la resistencia antifranquista.
Pronto saldríamos no obstante de semejante ensoñación: el pasado año
2012 solicitamos nuevamente a la Delegación permiso para realizar el
acto mediante una solicitud idéntica a las anteriores para encontrarnos
en esa ocasión con una nueva prohibición basada en que Artajo y
Asurmendi eran militantes de EGI, organización juvenil “cercana al PNV,
entonces ilegal”, chocándonos enormemente la utilización del argumento
“cercana al PNV, entonces ilegal” para referirse a un tiempo en que
excepto la Falange Española Tradicionalista y de las JONS -el Partido
Único fascista- todo lo demás era ilegal.
Y es con todo este
recorrido con el que llegamos a este año 2013, en el que a últimos del
pasado mes de Marzo volvemos a solicitar nuevamente ante la Delegación
del Gobierno en Navarra el permiso para realizar el próximo martes día 9
de Abril un nuevo acto en memoria de Jokin Artajo, Alberto Asurmendi y
todos los luchadores antifascistas, siéndonos nuevamente denegado
aduciendo que “estas personas militaban en el momento de su
fallecimiento en la organización EGI, cuyos disidentes entre los que se
encontraban estas personas aludidas, constituirían la organización
criminal ETA, organización que asume como propios a los ahora citados
Artajo y Asurmendi” y aduciendo también que los nombres de Artajo y
Asurmendi aparecen “en un video editado por la organización terrorista
ETA, con ocasión del Gudari Eguna, en el año 2004”. En base a estos
argumentos concluye el escrito que no ha remitido la delegación del
Gobierno en Navarra, la realización de nuestro acto “favorecería su
comportamiento, justificando públicamente la conducta delictiva de
estos. En definitiva, este hecho pudiera ser constitutivo de los delitos
de enaltecimiento o apología del terrorismo, siendo el referido acto
previsto ilegal conforme a la legislación penal”.
CONTEXTUALIZACIÓN Y VALORACIÓN
Con todo ello desde Ahaztuak 1936-1977 nos vemos en la necesidad de
volver a contextualizar una vez más lo sucedido en la década de los 60,
época a la que nos referimos cuando hablamos de Jokin Artajo y Alberto
Asurmendi y específico espacio temporal en cuanto a la actividad
desarrollada por EGI y en los antecedentes que la motivaron.
Nuevamente parece que es necesario recordar que en 1936 hubo un golpe de
estado fallido, contra el legal y democráticamente elegido gobierno de
la II República y nuevamente parece necesario recordar que, a raíz de
ello, se soportó una guerra de tres años y una dictadura de casi 40
años, con sus trágicas consecuencias de asesinatos, cárcel, exilio,
tortura y represión en general. Recordar, así mismo, que ya durante la
guerra, en 1937, se suprimió la democrática Constitución republicana y,
entre otras cuestiones, se ordenaba la disolución de todos los partidos,
salvo la Falange Española Tradicionalista y de las JONS (Decreto de
Unificación), y se prohibía la formación de nuevos partidos. Esta
situación, de falta de libertades, que se prolongó durante toda la
dictadura, tuvo respuesta desde las organizaciones y partidos políticos,
utilizando diferentes instrumentos en la lucha por la restitución
democrática. EGI, como las demás organizaciones, es una de esas
respuestas desde la clandestinidad.
Del mismo modo se dice que
Jokin y Alberto se encuentran incluidos entre los militantes fallecidos
de ETA, cuando es evidente, para cualquier observador que se acerque a
la historia sin prejuicios, que EGI y ETA no eran lo mismo. A no ser que
se quiera aplicar, con carácter retroactivo, la extendida teoría que
hoy llega hasta las “Plataformas Contra el Desahucio” de “todo es ETA”.
Así mismo, se afirma que la realización de la concentración-homenaje en
honor a Artajo y Asurmendi, en el aniversario de su muerte, favorecería
su comportamiento, justificando las conductas delictivas de estos, y
ello pudiera ser constitutivo de los delitos de enaltecimiento o
apología del terrorismo. Se transmite nuevamente, por lo tanto, que la
lucha antifranquista era un comportamiento delictivo y que las personas
que se oponían a un régimen dictatorial eran terroristas.
Un
año más lo único que sigue quedando en evidencia es que a la Delegada
del Gobierno, Carmen Alba Orduna, le traiciona el subconsciente cuando
con sus argumentos y su prohibición pretende seguir definiendo la lucha
antifranquista como terrorismo. No consideramos de recibo, y queremos
remarcarlo con especial énfasis, la utilización de los argumentos de la
i-legalidad franquista para prohibir un homenaje a luchadores
demócratas, antifascistas y por tanto antifranquistas. No es solo una
flagrante contradicción, sino un insulto a la memoria de Artajo y
Asurmendi.
OLVIDO PARA LOS LUCHADORES ANTIFASCISTAS, MEMORIA PARA LOS FASCISTAS
Y nuevamente desde Ahaztuak 1936-1977 nos vemos obligados a denunciar
que desde el “modelo español de impunidad” para los crímenes del
franquismo y desde sus servidores e impulsores -Carmen Alba, Delegada
del Gobierno español en Navarra entre ellos- lo que se pretende con
prohibiciones como esta es que los nombres y la lucha de luchadores como
Jokin Artajo y Alberto Asurmendi sigan siendo parte de una “historia
olvidada”, como garantía de la impunidad franquista. Ellos -los
valedores del “modelo español de impunidad”- deciden quién debe ser
recordado y quién no. Y todo ello, en este caso en una ciudad donde
todos los meses en la cripta del “monumento a los caídos”, propiedad del
arzobispado, se hace apología franquista, homenajeando a Mola y
Sanjurjo, cuyos restos ahí continúan.
Por todo ello, desde el
compromiso con la memoria, desde el derecho que tenemos a saber la
verdad, a que se haga justicia y a la reparación de los daños causados
por el régimen franquista, seguiremos en el camino de la recuperación de
la memoria, un camino en el que nos encontramos con Jokin Artajo y
Alberto Asurmendi, miembros de EGI fallecidos en 1969 cuando preparaban
una acción armada contra la dictadura franquista impuesta por las armas,
con un cruento golpe militar y el ejercicio de la violencia y el terror
más brutales durante toda su existencia, algo que desde luego da plena
legitimidad a dicha acción armada.
Desde Ahaztuak 1936-1977
seguiremos trabajando por recuperar esta parte de nuestra historia y
poner a cada uno en su sitio. A Jokin Artajo y Alberto Asurmendi sabemos
dónde ponerles: fueron luchadores antifranquistas que decidieron
enfrentarse a la dictadura como consideraron oportuno y lo dieron todo,
hasta su vida, por la Libertad -pero una Libertad de verdad no de cartón
piedra como la que defienden los defensores del modelo de impunidad
español, Delegada del Gobierno incluida- sin limites “pactados” para
favorecer la continuidad de ese modelo y absolutamente colectiva.
En Ahaztuak 1936-1977 consideramos por ello que es un deber rendirles
homenaje y lo seguiremos intentando, a pesar de las delegadas de turno,
con el pleno convencimiento de que al hacerlo no hacemos un “acto de
enaltecimiento o apología del terrorismo” sino un claro acto de
enaltecimiento y apología de la resistencia antifascista.
AHAZTUAK 1936-1977